El ASUS ROG Raikiri II Xbox Wireless no es un mando más dentro del catálogo de ROG. Es la pareja natural de la ROG Xbox Ally, con los mismos botones centrales y el mismo lenguaje visual. Por eso ASUS lo ha cargado de argumentos técnicos: joysticks y gatillos TMR, microinterruptores en casi todo lo que pulsas y hasta seis botones programables. A cambio pide 209 €, una cifra que lo coloca de frente contra el Xbox Elite Series 2. La pregunta es si aporta lo suficiente para justificar ese salto.

Características principales

EspecificaciónASUS ROG RAIKIRI II XBOX WIRELESS
FormatoMando inalámbrico tipo Xbox
Certificado XboxLayout asimétrico con guiño a la ROG Xbox Ally
JoysticksSensor TMR antideriva
IntercambiablesIncluye palancas de perfil alto · anillos antifricción
GatillosTMR con modo dual
Analógico / disparoBloqueo mecánico con deslizador · recorrido ajustable
BotonesMicrointerruptores en ABXY, cruceta y bumpers
Recorrido corto · feedback clicky · D-pad de 8 direcciones
Programables4 traseros (M1-M4) + 2 frontales
6 en totalAsignables vía Gear Link en PC
ConectividadUSB-C · SpeedNova 2,4 GHz · Bluetooth
Triple modoBluetooth requiere driver adicional en Windows
Polling rate1000 Hz en PC · 250 Hz en Xbox
Sin necesidad de overclock en PC
CompatibilidadXbox Series X|S · Xbox One · Windows 11
ROG Xbox Ally
VibraciónDoble motor de puño
Intensidad configurable por separado
IluminaciónLogo ROG + dos tiras laterales
3 zonas · 7 modosCompatible con Aura Creator
AudioJack 3,5 mm combo
Funcional en Xbox y PC
BateríaLitio integrada · hasta 50 h
No reemplazableCon RGB activo y vibración desactivada
CargaUSB-C o base con Pogo pins
Base cabe en el estuche · USB-A passthrough
SoftwareGear Link vía navegador
5 perfiles · sin macros · sin versión móvil
Dimensiones105 × 65 × 155 mm
Peso255 g el mando · 345 g con cable
Por debajo del Xbox estándar (290 g)
CableUSB-C a USB-A mallado · 2,5 m
Desconectable
ContenidoMando · base · estuche · cable · dongle · 2 palancas alto perfil
Dongle almacenable en el propio mando
Precio209,99 € PVP oficial
202 € en primer listado de Amazon

Embalaje y accesorios

Embalaje y accesorios

La caja exterior del ASUS ROG Raikiri II Xbox Wireless no intenta engañar a nadie. Es una presentación sobria, con tapa deslizante y moldes de cartón interiores que sujetan cada pieza en su sitio. ROG ha resuelto el unboxing con oficio, sin cajas dobles ni separadores superfluos. La sensación de producto premium llega antes incluso de tocar el mando.

Casi todo el contenido viaja dentro de un estuche rígido de transporte con el logotipo ROG en relieve. Por dentro cuenta con rejilla elástica para el cable, hueco moldeado para el mando y un bolsillo interior para el resto de piezas. El añadido más útil es un ojal con cierre en el lateral que permite pasar un cable de carga sin sacar el mando del estuche. Detalle pequeño, pero se nota cuando viajas.

Dentro del estuche aparecen la base de carga con contactos Pogo, dos palancas de perfil alto intercambiables, el cable USB-C a USB-A mallado de 2,5 metros y el dongle inalámbrico. Este último se guarda dentro del propio mando, bajo una tapa en la cara trasera. La idea de cargar el mando sin extraerlo del estuche, unida al dongle oculto en la carcasa, convierte al paquete en algo realmente transportable.

La base merece una mención aparte. Tiene un USB-C para alimentarla y un USB-A passthrough útil para conectar periféricos sin perder puertos. Además, incluye un juego de patas extra para apoyarla con más estabilidad sobre el escritorio. Por el precio que pide este mando, lo mínimo era que los accesorios cumplieran. Aquí lo hacen con creces.

Diseño y construcción

El ASUS ROG Raikiri II Xbox Wireless mantiene el esqueleto clásico del mando Xbox, con joysticks asimétricos y empuñaduras amplias. ROG no ha querido arriesgar en ergonomía y se nota. Lo que sí ha tocado es la botonera central, ahora dispuesta en diagonal alrededor del botón Xbox. Ese guiño replica el patrón de la ROG Xbox Ally y tiene sentido dentro de su ecosistema.

Las dimensiones son compactas sobre el papel: 105 × 65 × 155 mm. El mando se siente estrecho en los extremos de las empuñaduras, por lo que las manos pequeñas agradecen el agarre. Aun así, los 65 mm de altura lo convierten en un mando alto en la mesa. En la mano pesa unos 255 gramos sin cable, cifra por debajo del Xbox estándar y del DualSense 2. Se siente sólido, no plomo.

Toda la carcasa es de plástico rígido, montada a presión sin tornillos visibles. El acabado es negro mate con una textura en forma de V en el panel superior. Por detrás, las empuñaduras incorporan goma texturizada en la zona de contacto con los dedos. Funciona bien con manos sudorosas y suma en partidas largas. El ensamblaje se percibe sin holguras ni crujidos.

La cara frontal alberga el conector USB-C de carga y, en el lado trasero izquierdo, el jack combo de 3,5 mm para auriculares con micrófono. Este funciona tanto en Xbox como en PC. En la parte inferior aparecen los selectores físicos: modo de conectividad, plataforma Xbox o PC, modo dual de gatillos y emparejamiento. Frente al software puro de otros mandos, aquí todo se cambia sin tocar un menú.

RGB e indicadores

ROG ha integrado dos tiras RGB en los bordes de las empuñaduras más un logotipo iluminado en el centro. No es iluminación decorativa sin más. A cambio de algo de autonomía, una de las zonas puede configurarse como indicador de batería. Es un detalle útil y resuelto con gusto, aunque el efecto arcoíris por defecto sigue siendo el que mejor luce.

Joysticks y gatillos TMR: donde se justifica el precio

La gran apuesta técnica del ASUS ROG Raikiri II Xbox Wireless son los sensores TMR en palancas y gatillos. La tecnología TMR (Tunnel Magnetoresistance) es la evolución del efecto Hall. Elimina la deriva, ese fallo clásico en el que el stick lee movimiento aunque no lo toques. Y lo hace sin contacto físico entre piezas, por lo que no hay desgaste.

En la práctica, los joysticks se mueven con una limpieza casi quirúrgica. Los anillos antifricción ayudan a que el recorrido sea continuo, sin zonas de rozamiento. El resultado es un movimiento preciso que se agradece en shooters y juegos de conducción. Algún análisis internacional ha criticado que los pozos del stick son algo amplios y eso obliga a recalibrar la sensibilidad. Es un matiz, no un defecto bloqueante.

Los gatillos también son TMR y permiten dos modos: analógico tradicional y disparo digital instantáneo. El cambio se hace con un deslizador físico en la cara inferior, no por software. En modo corto, el gatillo se convierte en un microinterruptor con clic claro. En shooters competitivos se nota una barbaridad, porque el tiempo de respuesta se reduce a milisegundos.

Los L3/R3 son digitales y piden una fuerza de pulsación alta para no dispararse sin querer. Incluye dos palancas extra de perfil alto, intercambiables tirando de ellas. No son imprescindibles, pero si vienes de un mando de PS con sticks más largos las agradecerás.

Cruceta y botones: el reino de los microinterruptores

ROG ha puesto microinterruptores en casi todo: ABXY, bumpers, cruceta y los botones extra. Solo los de menú y emparejamiento quedan fuera. Es una apuesta poco común, y el tacto lo nota desde la primera pulsación.

Los ABXY suenan como bumpers de otros mandos: clic seco, recorrido corto, fuerza de actuación baja. Se pulsan rápido y con poca holgura. El primer contacto sorprende, porque es una sensación muy distinta al botón estándar de Xbox. En juegos con entradas rápidas, esa inmediatez se agradece. En sesiones largas puede cansar a quien busque un pulsado más «goma».

La cruceta es de seta completa con 8 direcciones y diagonales ligeramente rebajadas. En velocidad y precisión es excelente. A cambio, el recorrido es muy corto y clicky, y eso no convence a todos. Si vienes de un D-pad de Xbox One con más viaje, al principio se siente rara. Es cuestión de adaptarse, pero la pega existe.

Los bumpers LB/RB comparten filosofía: microinterruptor con pulsación firme y menos holgura que los ABXY. El clic es más contundente, casi como un botón de ratón. Para combos rápidos funciona muy bien. Eso sí, el feedback acústico del mando es alto. Si grabas contenido con micro de ambiente, se va a colar.

En el centro aparecen los botones de Menú, Biblioteca, Vista y Centro de comando, más el de Compartir desplazado abajo. Los dos superiores replican el acceso directo a Armoury Crate y la biblioteca, al estilo ROG Xbox Ally. Es un guiño coherente con el ecosistema.

Botones extra programables: seis, no cuatro

Aquí hay un dato que se pasa por alto en muchas fichas. El Raikiri II no tiene cuatro botones extra: tiene seis programables en total. Cuatro traseros M1-M4 y dos frontales junto al botón Xbox. Esto abre un margen de personalización por encima de la media.

Los traseros se pulsan con los dedos corazón y anular. Están colocados justo donde el dedo descansa de forma natural. Esa posición tiene dos caras. La mayoría de análisis los celebra por agarre limpio, pero personalmente me parece que su fuerza de actuación es baja, y si el agarre no es firme pueden dispararse sin querer. No es un defecto grave, pero requiere un par de partidas para adaptarse.

Los dos frontales superiores sirven por defecto para Armoury Crate y biblioteca. En PC son reasignables desde Gear Link. En Xbox mantienen su función de origen. Quien use el mando en la ROG Xbox Ally los va a amortizar desde el primer minuto.

La utilidad práctica es grande. En shooters puedes mapear salto y agacharte a los traseros sin soltar el stick. En sim racing, asignar KERS y DRS a los M traseros libera los bumpers para cambios de marcha. Es donde este mando gana enteros frente a uno convencional.

Un apunte importante: no soporta macros. ROG lo justifica diciendo que en consola podría interpretarse como trampa. Es una decisión discutible, pero consecuente.

Conectividad, SpeedNova y latencia

El ASUS ROG Raikiri II Xbox Wireless ofrece tres vías de conexión: USB-C por cable, 2,4 GHz mediante dongle con tecnología SpeedNova y Bluetooth. El cambio se hace con un selector físico en la cara trasera, sin menús ni combinaciones raras. Otro selector elige entre modo Xbox y modo PC.

El rendimiento varía según la plataforma. En PC alcanza 1000 Hz de polling rate, el tope del estándar actual para mandos. Para un jugador competitivo eso significa registro de entrada cada milisegundo, sin necesidad de overclockear nada. En Xbox se queda en 250 Hz, limitación del sistema de Microsoft, no del mando. Se nota si vienes del modo PC, pero es un techo impuesto.

El cable mallado de 2,5 metros es holgado. La conexión por 2,4 GHz responde igual de bien que el cable en la práctica, y es ahí donde SpeedNova hace su trabajo. Solo en escenarios muy exigentes con muchos dispositivos inalámbricos cerca se puede notar algo, y ni así ha aparecido problema.

La pega está en Bluetooth. Funciona, pero requiere un driver adicional que hay que bajar desde la web oficial. No es un proceso complicado, pero sí una fricción innecesaria en 2026. Compite con mandos que emparejan en Bluetooth sin mover un dedo. Aquí, si tu plan es usarlo con un móvil o una Smart TV, toca leer la letra pequeña.

Autonomía y carga: 50 horas con asterisco

ROG declara hasta 50 horas de autonomía. Es una cifra por encima de la media del segmento, donde lo habitual son 30 o 40 horas. El matiz importante es que esa autonomía se mide con RGB activo y vibración desactivada. Si exprimes las dos cosas, baja. Aun así, el margen sigue siendo cómodo para partidas largas.

La carga se puede hacer de dos maneras. Directa mediante el cable USB-C o apoyando el mando en la base de carga incluida, que usa contactos Pogo en la parte trasera. La gracia de los Pogo es que evitas desgastar el conector USB-C con enchufes y desenchufes diarios. Después de un año de uso intensivo, esto se agradece.

La base tiene truco. Cuenta con un USB-C para alimentación y un USB-A passthrough en el otro extremo, útil para conectar otro periférico sin ocupar un puerto extra del PC. Además, cabe dentro del estuche rígido, que tiene un ojal lateral para pasar el cable. Puedes cargarlo sin sacarlo de la funda. Detalle pequeño, pero transporta mejor que el 90% de los mandos de este segmento.

El pero es conocido: la batería no es reemplazable. ROG la integra y no hay forma sencilla de cambiarla cuando pierda capacidad dentro de tres o cuatro años. En un mando de 200 euros que aspira a durar, esa decisión duele. Es una pega real, no cosmética.

Software Gear Link: potente, pero fuera del móvil

La configuración del Raikiri II se hace desde Gear Link, una herramienta web. No hay app instalable en PC ni versión móvil. Entras desde el navegador, conectas el mando y el sistema lo reconoce. Suena raro, pero funciona sin fricciones.

La pantalla principal muestra una representación del mando con accesos directos. Desde ahí configuras hasta cinco perfiles, las curvas de respuesta de los joysticks con tres modos predefinidos y dos personalizables, las zonas muertas de los gatillos y el comportamiento de los botones extra. La vibración se ajusta por motor de forma independiente. Esto permite atenuar el rumble de un puño sin tocar el otro.

El RGB se gestiona en tres zonas: tira izquierda, tira derecha y logotipo. Siete modos, entre ellos el típico arcoíris y uno reservado como indicador de batería. Los efectos son limitados si vienes de Aura Sync puro, pero cumplen. El cambio de perfil se hace con una combinación de teclas (Pair + Y), sin sacar el móvil ni abrir nada. Rápido y útil.

La ausencia más notable: Gear Link no tiene app móvil. Para un mando que presume de portabilidad, no poder ajustar perfiles desde el teléfono en un viaje o entre partidas es una pega evidente. Y confirmada: no soporta macros. ROG argumenta que su uso en consola roza el cheating, y lo deja fuera por decisión de diseño. Coherente, pero limita a quien venía de un mando donde las macros estaban permitidas.

Experiencia de uso: precisión con personalidad

Llevo ya unas cuantas sesiones con el Raikiri II y las sensaciones son claras. El movimiento de los joysticks TMR es limpio y continuo, sin zonas de tirón. En juegos de acción rápida eso se traduce en apuntado fino y correcciones suaves. El peso de 255 gramos se nota equilibrado, sin sensación de plomo en las manos.

En shooters es donde más brilla. Los gatillos en modo disparo responden como microinterruptores de ratón, y los traseros programables permiten mapear saltos o agachadas sin soltar el stick. Después de dos horas en una partida larga, el mando no cansa, aunque la altura de 65 mm puede resultar alta para quien tenga manos pequeñas.

En sim racing la historia cambia. El recorrido amplio de los joysticks TMR permite modular la dirección con más precisión que un Hall convencional. Asignar KERS y DRS a los botones M libera los bumpers para cambios de marcha y hace el mando más completo de lo que parece sobre el papel. Para quien no use volante, es una opción muy seria.

En juegos más pausados, como plataformas o aventuras, el tacto clicky de los botones polariza. A mí me convence, pero entiendo a quien lo encuentre ruidoso. Si grabas gameplay con micro abierto, el sonido de los ABXY se cuela. No es ruido molesto, pero está ahí.

La vibración doble cumple sin sorprender. Sensación envolvente, similar al mando oficial de Xbox, con la ventaja de poder bajar cada motor por separado.

Contra quién compite el ROG Raikiri II

A 209 euros de PVP oficial, el ASUS ROG Raikiri II Xbox Wireless se coloca en zona premium. Sus rivales directos son el Xbox Elite Series 2, el SCUF Valor Pro y, para quien pueda saltar de ecosistema, el DualSense Edge. No es un mando barato, y hay que saber qué aporta frente a cada uno.

Contra el Elite Series 2, el ROG gana en sensores TMR, en microinterruptores generalizados y en triple conectividad con 1000 Hz en PC. Microsoft sigue con Hall y polling más modesto. A cambio, el Elite ofrece perfiles físicos con rueda y palas traseras intercambiables. Es menos clicky, más familiar, y más conservador.

Contra el SCUF Valor Pro, la comparación está más reñida. SCUF ofrece gatillos instantáneos similares y buena ergonomía, pero con menos opciones de configuración y sin un software tan completo como Gear Link. El Raikiri II responde mejor si valoras personalización profunda y ecosistema PC.

El DualSense Edge juega en otra liga, la de PlayStation. Tiene háptica avanzada y gatillos adaptativos, pero no funciona en Xbox. Si eres jugador de PC y Xbox, el Raikiri II es la opción. Si juegas en PS5, el Edge es obligatorio.

El punto donde el Raikiri II marca diferencia es el ecosistema ROG Xbox Ally. Si tienes la consola portátil, este mando se integra con la misma botonera central y el mismo lenguaje visual. Para usuarios del ecosistema ROG, es el complemento natural. Para el resto, compite de tú a tú con los referentes del segmento.

Conclusión: a quién le conviene el ROG Raikiri II

El ASUS ROG Raikiri II Xbox Wireless es un mando excepcional donde más importa, con matices que te toca valorar antes de pagar sus 209 euros. La apuesta por TMR en palancas y gatillos, los microinterruptores generalizados y la triple conectividad con 1000 Hz en PC lo colocan en el escalón más alto del mercado. No hay concesiones en componentes.

Tampoco las hay en los accesorios. Base de carga con Pogo pins, estuche rígido con hueco para cargar sin sacar el mando, dos juegos de palancas y cable mallado. El paquete completo justifica buena parte del precio por sí solo. ROG ha entendido que un mando premium se vende con todo su ecosistema alrededor, no solo con la carcasa.

A cambio, hay peros reales. La batería no reemplazable es el más serio en un producto pensado para durar años. El tacto clicky de la cruceta no convence a todos, y los botones traseros pueden pulsarse por accidente si el agarre no es firme. El Bluetooth pide driver adicional y Gear Link no tiene versión móvil. Ninguno es un defecto de bloqueo, pero sumados pesan.

Este mando le conviene a quien juega mucho en PC y en Xbox Series, valora la personalización profunda, y tiene paciencia para afinar perfiles desde el navegador. Si tienes una ROG Xbox Ally, la recomendación sube un escalón. Para jugadores esporádicos o quien busque un mando «plug and play» sin complicaciones, el precio es difícil de justificar.

Si buscas el mejor hardware disponible en formato Xbox y el ecosistema te sirve, aquí está. No es perfecto, pero es de lo más serio del mercado.

FAQ

¿El ASUS ROG Raikiri II Xbox Wireless funciona en PS5?

No. Es un mando certificado para Xbox Series X|S, Xbox One y Windows 11. Al estar licenciado por Xbox, no funciona en PlayStation 5 ni en PlayStation 4. Si juegas en PS, tendrás que mirar alternativas como el DualSense Edge.

¿Merece la pena frente al Xbox Elite Series 2?

Depende del perfil. El Raikiri II ofrece joysticks y gatillos TMR, microinterruptores en casi todos los botones y 1000 Hz en PC, superando técnicamente al Elite Series 2. A cambio, el Elite mantiene una sensación más estándar y palas traseras físicas. Para jugadores exigentes de PC, el ROG es más competitivo.

¿Cuánto dura la batería del ROG Raikiri II?

Hasta 50 horas según el fabricante, con RGB activo y vibración desactivada. Con ambas funciones al máximo, la autonomía baja de forma notable. Se carga por USB-C o apoyándolo en la base de carga incluida, que usa contactos Pogo.

¿Se pueden grabar macros en el ROG Raikiri II?

No. ASUS ha decidido no incluir soporte de macros, al entender que su uso en consola podría interpretarse como trampa. Sí permite reasignar los seis botones programables (cuatro traseros y dos frontales) a cualquier función estándar desde Gear Link.

¿Qué es SpeedNova y cómo afecta a la latencia?

SpeedNova es la tecnología inalámbrica propia de ASUS para sus periféricos. Funciona en la banda de 2,4 GHz mediante un dongle USB y alcanza hasta 1000 Hz de polling rate en PC. En la práctica iguala la respuesta del modo cableado, algo especialmente útil en shooters competitivos.

¿Puedo usarlo con el móvil por Bluetooth?

El Bluetooth funciona, pero requiere un driver adicional descargable desde la web oficial de ASUS para el modo Windows. En móviles Android el reconocimiento no es oficial y depende del juego. Para uso con smartphone de forma seria, conviene valorar otras opciones mejor integradas.

83% Recomendado

El ASUS ROG Raikiri II Xbox Wireless es de lo más serio que puedes comprar en formato Xbox. TMR en palancas y gatillos, microinterruptores generalizados, triple conectividad y un paquete de accesorios que justifica parte de sus 209 euros. El tacto clicky polariza y la batería no reemplazable duele en un producto pensado para durar. Aun así, la combinación de hardware, personalización vía Gear Link y ecosistema ROG Xbox Ally lo coloca por encima del Elite Series 2 en casi todo lo que importa. Recomendado para jugadores exigentes de PC y Xbox que busquen componentes de gama alta sin concesiones.

Pros
  1. TMR en sticks y gatillos
  2. Microinterruptores en casi todo
  3. Gatillos con modo dual físico
  4. Seis botones extra programables
  5. Triple conectividad con SpeedNova
  6. 1000 Hz de polling en PC
  7. Hasta 50 horas de batería
  8. Base de carga
  9. Estuche rígido
Cons
  1. Precio elevado de 209 euros
  2. Batería integrada no reemplazable
  3. Bluetooth requiere driver adicional
  4. Gear Link sin versión móvil
  5. No soporta macros por diseño
  6. Cruceta clicky y recorrido corto
  7. Polling limitado a 250 Hz Xbox
  • Construcción y ergonomía 85 %
  • Sensores y respuesta 95 %
  • Botones y cruceta 80 %
  • Conectividad y autonomía 85 %
  • Software y personalización 80 %
  • Calidad-precio 70 %