OpenAI ha vetado dos grupos de cuentas de ChatGPT que, según la empresa, operaban desde China y se usaban en campañas de influencia encubierta sobre debates de tecnología y políticas en Estados Unidos. Uno de ellos, llamado “Data Center Bandwagon”, generó comentarios para redes y tiras cómicas que culpaban a los centros de datos de IA de la subida de las facturas eléctricas domésticas.
La compañía dice que la actividad se movía con prompts en chino simplificado y a través de VPN. También señala que las cuentas se presentaban en X como estadounidenses de perfiles variados. El informe interno añade un dato relevante: casi no consiguió interacción auténtica.
Qué hizo cada grupo y por qué OpenAI los bloqueó
- “Data Center Bandwagon” pedía a ChatGPT textos y viñetas sobre los precios de subastas de capacidad.
- Las publicaciones se acompañaban de hashtags como #capacityauction y enlaces a cobertura periodística legítima.
- OpenAI cree que detrás había un equipo de redes sociales de una empresa tecnológica privada china, trabajando para clientes a nivel provincial.
- El segundo grupo, “Tech and Tariffs”, generó carteles contra los aranceles y pidió representar a Donald Trump, pero no a Xi Jinping.
- También se asoció a una red de cuentas falsas en X que difundía la afirmación de que los datos de usuarios de ChatGPT habían sido robados.
En paralelo, el informe de OpenAI apunta que esta operación no inventó el debate desde cero. La polémica sobre el coste eléctrico de los centros de datos ya existe en EE. UU. PJM Interconnection, el mayor operador de red del país, ha sido escenario de un choque abierto sobre precios y demanda.
El ruido encaja con una disputa real sobre precios eléctricos
Según el monitor independiente del mercado de PJM, los centros de datos han impulsado un aumento del 75,5% en los costes de energía en la mayor región de la red estadounidense. Cerca de algunos clústeres de centros de datos, los precios al por mayor han subido hasta un 267% en cinco años. Tres senadores estadounidenses han pedido explicaciones a Amazon, Google y Meta por los costes trasladados a los clientes residenciales.
Ben Nimmo, investigador principal de OpenAI, resumió así el alcance: “No fue un caso de una operación de influencia creando un debate”. La empresa clasificó la campaña como Category One en su Breakout Scale, es decir, limitada a una sola plataforma y sin señales de que alcanzara a audiencias reales.
OpenAI compara estas campañas con Spamouflage, la operación detectada en 2022 por ASPI y Mandiant. En su lectura, la actividad reciente encaja con el impulso que China dio a la IA en las recomendaciones del 15º Plan Quinquenal, donde la tecnología pasa a ser una industria estratégica. Ya habíamos visto cómo OpenAI mueve su producto hacia otros usos en ChatGPT conectado a bancos y cómo también pisa terreno sensible en seguridad con GPT-5.5-Cyber.
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FAQ
Dos grupos de cuentas de ChatGPT que, según la empresa, operaban desde China. OpenAI los vincula a campañas encubiertas sobre debates de tecnología y política en Estados Unidos.
Generaba comentarios y tiras cómicas que culpaban a los centros de datos de IA del aumento de las facturas eléctricas domésticas. También pedía publicaciones sobre precios de subastas de capacidad y las difundía en X.
Que la actividad apenas obtuvo interacción auténtica. La empresa la clasificó como Category One, lo que indica que se quedó en una sola plataforma y sin evidencias de llegar a audiencias reales.
Porque el debate sobre costes eléctricos ya está abierto. El monitor independiente de PJM ha atribuido a los centros de datos una subida del 75,5% en los costes de energía en la mayor red del país, y cerca de algunos clústeres los precios al por mayor han subido hasta un 267% en cinco años.




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