Los envíos de Motherboard caerán con fuerza en 2026. La combinación de precios más altos en componentes y una demanda de consumo muy floja reduce las previsiones para ASUS, MSI, Gigabyte y ASRock. El golpe no llega solo por el lado del usuario final. También pesa la reasignación de capacidad industrial hacia hardware para IA.
La foto es clara. Memoria, tarjetas gráficas y almacenamiento ya trabajan con precios muy altos. Las CPU también han empezado a encarecerse por la presión de la demanda de IA. En paralelo, el mercado de consumo arrastra escasez en varios segmentos. Eso enfría aún más la actualización de equipos.
Eso importa porque la placa base suele depender de ciclos de renovación más ligados al PC DIY que a otros segmentos del hardware. Si el usuario retrasa la compra de GPU, CPU y memoria, la Motherboard pierde parte de su tracción natural. Y los fabricantes ya ajustan el volumen esperado para el próximo ejercicio.
ASUS, MSI, Gigabyte y ASRock recortan sus previsiones de placas base
DigiTimes sitúa a ASUS intentando mantenerse por encima de los 10 millones de unidades, por debajo de los 15 millones que envió el año pasado. MSI baja a 8,4 millones frente a 11 millones. Gigabyte queda en 11,5 millones frente a 8,5 millones, mientras que ASRock, por su parte, quedaría en solo 2,7 millones, un descenso de más del 30% respecto a los 4,3 millones anteriores.
El dato de fondo no es solo la caída individual. La fuente habla de una reducción de varios millones de unidades en la cadena de placas base. Además, apunta a un retroceso de alrededor del 25% para dos de esas marcas en particular. Cuando el volumen cae así, los márgenes sufren más que los titulares. Pesa todavía más si el coste de materiales también sube.
En ese punto entra otro problema: las placas base ya estarían soportando una subida de precios de entre el 10% y el 20%. Para compensarlo, algunos vendedores están recortando especificaciones y diseño en productos ya existentes. Es una forma de contener costes, pero también una señal de que el mercado de la Motherboard entra en una fase mucho más delicada que la de años anteriores.
La demanda de IA deja al PC DIY con menos aire y más presión
La explicación principal está en la producción. Los fabricantes están moviendo capacidad hacia hardware de IA. Las GPU para gaming quedan detrás de las GPU para IA. Las CPU para escritorio y portátil compiten con CPUs para IA. DRAM y NAND sufren restricciones mayores porque la demanda de los clientes de IA supera la oferta.
Ese cambio de prioridades tiene una consecuencia directa en el canal doméstico. NVIDIA sigue sin reactivar el ciclo de consumo con nuevas gráficas de gran volumen. La serie RTX 50 “SUPER” estaría retrasada —y quizá cancelada—, mientras que las RTX 60 también se habrían aplazado, según los rumores citados en la fuente. Con la RTX 5050 como último lanzamiento relevante, el PC de consumo pierde uno de sus motores habituales.
Hay otra lectura importante. ASUS, Gigabyte y ASRock esperan compensar la debilidad del negocio de placas y gráficas con sus divisiones de servidores de IA. Pasan a ser su principal motor de ingresos para 2026 y más allá. En otras palabras: el mercado de consumo se enfría, pero la cuenta de resultados puede aguantar gracias al centro de datos. Eso explica por qué una caída fuerte en Motherboard no necesariamente se traduce en un peor panorama financiero para todos los fabricantes. Aun así, sí dibuja un 2026 más duro para el PC DIY.
En ese mismo mapa de prioridades encajan movimientos recientes del sector. Van desde placas con BIOS nuevas para mezclar DDR5 en Z890 y B860 hasta formatos como MoDT. Son señales de que los fabricantes buscan exprimir cada segmento mientras la demanda general se estrecha.
Como referencia de hacia dónde se desplaza el negocio, ya analizamos la presión de la memoria en las placas Z890 y B860 con DDR5. Es un ejemplo del tipo de ajuste que empieza a cobrar peso cuando cada euro cuenta más de lo normal.
Un mercado de placas base más estrecho, pero no igual para todos
ASUS sale como la marca más expuesta por volumen, con el umbral de los 10 millones como referencia psicológica y comercial. ASRock, en cambio, sufrirá una caída porcentual mayor. Gigabyte y MSI quedan en posiciones distintas, pero todas comparten el mismo problema: menos unidades vendidas en un entorno de componentes caros y menor apetito por renovar el PC.
La consecuencia práctica es sencilla. Si el usuario final retrasa la compra de GPU, CPU y memoria, la placa base deja de ser el centro de una actualización completa. Pasa a ser una pieza más difícil de mover. Ese ajuste del mercado, sumado al desvío de capacidad hacia IA, deja a 2026 como un año de menor volumen para la Motherboard y de más presión para el PC de sobremesa tradicional.
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FAQ
La fuente apunta a una mezcla de precios más altos en componentes y una demanda de consumo muy baja. Además, parte de la capacidad industrial se está desviando hacia hardware de IA.
ASUS, MSI, Gigabyte y ASRock aparecen en las previsiones citadas por DigiTimes. ASUS intentaría sostenerse por encima de 10 millones de unidades, mientras ASRock bajaría a 2,7 millones.
La fuente habla de una subida de costes que llevaría a placas base entre un 10% y un 20% más caras. Algunos vendedores estarían recortando especificaciones para absorber parte del golpe.
La ausencia de un nuevo ciclo fuerte de gráficas de consumo pesa sobre la renovación de equipos. La fuente menciona retrasos en la serie RTX 50 SUPER y en las RTX 60, lo que enfría aún más el mercado de PC DIY.



