La versión 44 de Fedora, aterrizada hace apenas unas horas, es la prueba fehaciente de que este sistema no deja de evolucionar. Esta nueva entrega despliega un abanico de novedades que abraza desde el desarrollador más veterano hasta el usuario de a pie, puliendo cada rincón del sistema tanto en sus entrañas como en su interfaz. Como era de esperar, el impacto llega también a los escritorios alternativos, las variantes Atomic y ese ambicioso proyecto que busca domar el hardware de Apple: el Asahi Remix.
Un salto generacional en el escritorio y el kernel
Fedora siempre ha sido el campo de pruebas predilecto para lo que veremos después en el mundo empresarial, pero con la versión 44, la experiencia de usuario se siente más refinada que nunca. La gran estrella es, sin duda, la llegada de GNOME 50. Para los amantes de la personalización extrema, KDE Plasma 6.6 hace acto de presencia, ofreciendo una estabilidad que muchos echaban de menos en las primeras versiones de la rama 6.
Pero Fedora 44 no solo vive de interfaces bonitas. Ahora encontramos la implementación del módulo de kernel NTSYNC habilitado por defecto. Si eres de los que usa Steam o Wine a través de RPM Fusion, esto te interesa: la sincronización de primitivas de Windows ahora es mucho más eficiente, lo que se traduce en una experiencia de juego más cercana a la nativa.
Herramientas de precisión para el usuario avanzado
La inclusión de la herramienta de paquetes Nix abre un mundo de posibilidades para la gestión de entornos aislados, mientras que la actualización de la toolchain de GNU (GCC 16.1 y glibc 2.43) asegura que Fedora siga siendo la estación de trabajo definitiva para programadores.
El instalador Anaconda ha recibido un lavado de cara y mejoras en sus componentes internos, haciendo que el proceso de «dar el salto» sea menos intimidante y más robusto. En el apartado de almacenamiento, Stratis 3.9.0 introduce el cifrado y descifrado online, una función crítica para administradores de sistemas que no pueden permitirse apagar sus máquinas para realizar tareas de mantenimiento de seguridad.
Para disfrutar de Fedora 44 en todo su esplendor, se recomienda un procesador de 2 GHz de cuatro núcleos y 4 GB de RAM. Las versiones ligeras (spins) pueden revivir equipos modestos con apenas 2 núcleos y 2 GB de memoria.
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