Un Samsung 970 Evo bajó a 897 MB/s en lectura secuencial y 859 MB/s en escritura tras una actualización in situ a Windows 11. El caso lo detectó un usuario en Facebook al pasar de Windows 10 y medir el disco con CrystalDiskMark. Sobre el papel, la diferencia es enorme: el SSD declara hasta 3400 MB/s en lectura y 2500 MB/s en escritura.

La anécdota importa porque no hablamos de una caída menor ni de una sensación subjetiva al abrir aplicaciones. Hablamos de un cambio medido en un NVMe que, en teoría, debe moverse muy por encima de esas cifras observadas. Y también porque el propio usuario solo detectó el problema al hacer una prueba de rendimiento, justo después de subir a Windows 11. Ese detalle encaja con algo que ya hemos visto otras veces: una actualización del sistema puede dejar fuera de juego un controlador que antes funcionaba bien.

En paralelo, Microsoft sigue empujando el salto a Windows 11. Ya hablamos de las actualizaciones forzadas a Windows 11 25H2, y también de los requisitos de hardware más exigentes que presenta Ubuntu 26.04 LTS frente a este sistema de Microsoft. El punto común es claro: cuando el software cambia, el hardware puede comportarse de otra forma si los drivers no acompañan.

Windows 11 y un SSD que cayó a menos de 900 MB/s

El caso afectó a un Samsung 970 Evo, un NVMe SSD con cifras oficiales muy por encima de lo que mostró tras la actualización. La medición con CrystalDiskMark dejó lecturas secuenciales de 897 MB/s y escrituras de 859 MB/s. No es una simple oscilación entre pruebas. Es un recorte muy acusado frente a las velocidades anunciadas por Samsung.

La parte más llamativa está en el origen del fallo. El usuario había hecho una actualización in situ desde Windows 10 a Windows 11 y, después, el disco no rindió como debía hasta instalar un nuevo driver. En su mensaje, avisó de que el 970 Evo necesitaba un controlador para volver a su ritmo, algo que no hacía falta en Windows 10. Eso deja una lectura bastante práctica: no todas las transiciones entre versiones conservan el mismo comportamiento en almacenamiento.

También hubo un matiz interesante en los resultados. El rendimiento aleatorio no mostró un cambio significativo. Aun así, la propia fuente apunta a que una carga más pesada podría haber llevado al SSD a tocar más la caché SLC, con un impacto mayor sobre el flujo de datos. En un sistema real, eso puede notarse en la respuesta general del equipo, porque la sensación de agilidad depende mucho de la entrada y salida del disco.

El controlador arregló el problema, pero también pesan firmware y utilidades

Tras instalar el nuevo driver, el usuario informó de una mejora de más de cuatro veces en lectura secuencial y de casi tres veces en escritura secuencial. No se dan más detalles sobre el paquete exacto, pero el cambio fue suficiente para recuperar el comportamiento esperado del SSD. El caso sirve para fijarse en algo que suele pasar desapercibido: un SSD rápido no siempre se comporta igual tras cambiar de sistema operativo.

La fuente también recuerda que, además de drivers, las actualizaciones de firmware después de subir a un nuevo sistema pueden ser muy importantes. En el caso de Samsung, se menciona la app Magician y la necesidad de tener instalada la versión más reciente porque corrige problemas relevantes. Eso enlaza con otra parte del puzzle: Windows 11, especialmente en versiones 24H2 y 25H2, difiere bastante de Windows 10 22H2, y esas diferencias pueden afectar a componentes que antes no daban guerra.

El resultado final es bastante claro. Una actualización a Windows 11 puede dejar un SSD muy por debajo de su especificación si el controlador no acompaña, pero también puede revertirse con el software adecuado. Para quien midió ese 970 Evo, el cambio fue inmediato; para el resto, el aviso queda ahí: tras cualquier salto de sistema, conviene comprobar que el almacenamiento sigue rindiendo como debe.

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FAQ

¿Qué le pasó al Samsung 970 Evo tras pasar a Windows 11?

Después de una actualización in situ desde Windows 10, el SSD cayó a 897 MB/s en lectura secuencial y 859 MB/s en escritura secuencial. El usuario detectó el problema al medirlo con CrystalDiskMark.

¿Qué cambió cuando instaló el nuevo driver?

El usuario indicó una mejora de más de cuatro veces en lectura secuencial y de casi tres veces en escritura secuencial. Con ese controlador, el 970 Evo volvió a acercarse mucho más a su comportamiento normal.

¿Por qué no se vio una caída clara en rendimiento aleatorio?

La fuente señala que no hubo un cambio significativo en ese apartado. Aun así, apunta a que una carga más pesada podría haber empujado más al SSD hacia su caché SLC y afectado más al sistema.

¿Qué otros ajustes conviene revisar tras subir a Windows 11?

Además de los drivers, la fuente menciona que el firmware puede ser importante después de una actualización del sistema. En el caso de Samsung, también cita la app Magician y la recomendación de tener la versión más reciente.

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