El MSI Roamii BE Pro es el primer mesh Wi-Fi 7 que he probado capaz de saturar una conexión de 1 Gbps en cualquier rincón de un piso de dos plantas con solo dos nodos. Sobre el papel es un tribanda más, con sus 320 MHz en 6 GHz, su MLO y su 4K-QAM de rigor. En la práctica, marca dos cosas que pesan más que la ficha técnica: cobertura sobresaliente sin antenas externas a la vista y un precio de 321 € que deja en evidencia a buena parte del mercado tribanda. No es perfecto, y a la app de gestión le quedan deberes por hacer, pero el hardware es serio.
Características principales
| Especificación | MSI ROAMII BE PRO MESH SYSTEM |
|---|---|
| Modelo | MRBE110 (kit de 2 nodos) Wi-Fi 7Ambos nodos idénticos · cualquiera puede actuar como principal o satélite |
| Estándar inalámbrico | Wi-Fi 7 (802.11be) Retrocompatible con Wi-Fi 6/6E, 5, 4 y estándares previos |
| Bandas | Tribanda: 2,4 / 5 / 6 GHz 320 MHzCanales de hasta 320 MHz en la banda de 6 GHz |
| Velocidad teórica | 11 Gbps agregados 688 Mbps (2,4 GHz) · 4.323 Mbps (5 GHz) · 5.764 Mbps (6 GHz) |
| Tecnologías Wi-Fi 7 | MLO, 4K-QAM, Adaptive Puncturing MU-MIMOOFDMA · Multi-RUs · Beamforming · Multi-Link Operation real |
| Antenas | 6 internas por nodo Sin antenas externas a la vista · diseño en torre triangular |
| Procesador | Quad-core a 1,5 GHz Refrigeración pasiva · sin información oficial de RAM ni Flash |
| Puertos cableados | 1× WAN 2,5 GbE + 3× LAN 2,5 GbE 2,5 GbpsNingún puerto Gigabit · todos a 2,5 GbE por nodo |
| USB | 1× USB 3.2 Gen 1 Type-A Servidor SMB, FTP, DLNA y cliente BitTorrent integrado |
| Seguridad | WPA3-PSK + FortiSecu (Trend Micro) Control parentalFirewall · filtros URL · aislamiento de red de invitados |
| VPN | WireGuard, OpenVPN, PPTP, L2TP/IPSec Cliente y servidor en los cuatro protocolos |
| Redes simultáneas | Principal · Invitados · Infantil · IoT Un único SSID por red · sin separación por banda |
| Gestión | App MSI Router 2.0 + interfaz web Find WiFi SpotMapa de cobertura asistido para ubicar el nodo satélite |
| Iluminación | RGB ambiental en la base Configurable desde la app · puede desactivarse |
| Montaje | Sobremesa o pared Kit de anclaje y tornillería incluidos en la caja |
| Dimensiones | 118,5 × 108 × 252,5 mm por nodo Formato torre triangular en plástico blanco mate |
| Peso | 830 g por nodo |
| Alimentación | 12V / 3A · 36 W por nodo Adaptadores con enchufe europeo y británico incluidos |
| Contenido de la caja | 2× nodos MRBE110, 2× transformadores, 2× kits de pared, 1× cable Ethernet, guía rápida |
| Precio | 321 € en Amazon (kit de 2 nodos) También disponible en versión de 1 nodo para ampliar la malla |
Embalaje y accesorios
MSI presenta el Roamii BE Pro en una caja única que aloja los dos nodos del kit, separados por cartón troquelado y bolsas de plástico. Nada de doble embalaje innecesario ni de relleno superfluo. La protección cumple sin alardes, suficiente para un transporte normal.
El contenido interior es austero, pero no le falta nada importante. Encontramos los dos routers MRBE110, sus dos transformadores con adaptadores intercambiables para enchufe europeo y británico, y un único cable Ethernet que sirve para la primera conexión al ONT. A cambio, MSI sí incluye algo que muchos rivales cobran aparte: dos kits de montaje en pared con tacos y tornillería.
La ausencia de un segundo cable de red se nota si quieres usar backhaul cableado entre nodos. Tendrás que poner uno tú. Por lo demás, la guía rápida apunta al QR para descargar MSI Router 2.0 y empezar la configuración sin papeles.
En la práctica, el desempaquetado es rápido y la documentación, mínima. Sobre el papel parece poco; en realidad, es justo lo que se necesita para tener la malla en marcha en menos de quince minutos.
Diseño y construcción

El Roamii BE Pro abandona la estética de araña ciberpunk que aún domina el segmento gaming y apuesta por una torre triangular que se mimetiza con cualquier salón. Mide 252,5 mm de alto y 118,5 mm de lado, con un peso de 830 g por nodo. No es discreto, pero tampoco grita «aquí hay un router».
El chasis es íntegramente de plástico blanco mate, con acabado unibody en las tres caras del prisma. Una de ellas lleva el logo de MSI en relieve sutil, otra una línea diagonal puramente estética, y la tercera queda lisa. El LED de estado se aloja en la arista entre dos caras, una decisión inteligente: visible desde casi cualquier ángulo, pero sin protagonismo.

Por dentro, MSI esconde seis antenas internas y refrigeración pasiva. La parte superior, los laterales y la trasera incorporan rejillas de ventilación generosas para que la CPU quad-core a 1,5 GHz disipe sin estridencias. En toda la sesión de pruebas no hubo calentamiento preocupante ni necesidad de espaciar los nodos por temperatura.
La diferencia visual frente a la serie Lite la marca la iluminación RGB integrada en la base. Proyecta un halo ambiental hacia abajo, configurable desde la app o desactivable por completo. Funciona como detalle decorativo sutil, no como espectáculo molesto en una habitación con luz tenue.
En la zona inferior también encontramos las patas de goma antideslizante y el sistema de anclaje compatible con el kit de pared incluido. La construcción transmite solidez: no cruje al apretarlo, las uniones son limpias y el peso está bien repartido. A cambio del plástico, MSI consigue un acabado que pasa por producto premium sin parecer estridente.
Conectividad y puertos del MSI ROAMII BE PRO
El panel trasero del Roamii BE Pro es idéntico en ambos nodos, lo que da libertad total para decidir cuál hace de principal y cuál de satélite. Conectas el primero al ONT y el otro queda como repetidor automáticamente. Sin maestro fijo, sin esclavos, sin complicaciones.

Todo 2,5 GbE: la apuesta cableada de MSI
La dotación cableada es la gran apuesta de MSI en este modelo. Cada nodo monta un puerto WAN de 2,5 GbE y tres LAN del mismo ancho de banda. Aquí no hay un solo Gigabit Ethernet en toda la malla. Para una conexión de fibra de 1 Gbps o superior, esto deja de ser marketing y se convierte en algo útil de verdad.
El reparto cobra sentido en un escenario real: NAS, PC de sobremesa y consola de salón pueden ir cableados al nodo principal sin saturar la línea. En el satélite, los tres LAN restantes sirven para llevar 2,5 Gbps a otra habitación sin tirar más cable que el del backhaul. Si tu casa ya está cableada, puedes usar backhaul por Ethernet entre nodos en lugar del inalámbrico, y MSI lo permite sin configuraciones raras.
A cambio, hay ausencias que conviene conocer antes de comprar. No hay puertos de 10 GbE ni opción de Link Aggregation entre puertos LAN. Para un mesh doméstico no es un drama, pero quien venga de routers prosumer notará el recorte.
Puerto USB y otras ausencias
El puerto USB 3.2 Gen 1 Type-A en cada nodo está pensado para servidor de archivos. Soporta SMB, FTP, DLNA y cliente BitTorrent integrado, con permisos para hasta 36 usuarios distintos. Sobre el papel, una navaja suiza casera.
En la práctica, el rendimiento se queda muy corto: no supera los 55 MB/s ni en lectura ni en escritura con un SSD USB conectado, lo que descarta cualquier uso serio como NAS ligero. Sirve para compartir archivos esporádicos o dejar descargas en marcha, poco más.
Tampoco existe soporte para módems 4G/5G por USB, así que olvídate de un plan B inalámbrico si se cae la fibra. Completan el panel un botón de sincronización, otro de reset y el conector propietario de alimentación tipo barril.
Configuración y firmware
La puesta en marcha del Roamii BE Pro se hace desde la app MSI Router 2.0, disponible para Android e iOS. Escaneas el QR del nodo principal, te conectas a su Wi-Fi por defecto, y un asistente paso a paso se encarga del resto. Sobre el papel, un proceso pensado para usuarios sin conocimientos de red.
En la práctica, el resultado es desigual. La configuración del nodo principal funciona sin sobresaltos: defines la conexión a internet, creas el usuario administrador y eliges el SSID único de la malla. El asistente incluso sugiere actualizar el firmware antes de continuar, lo que añade unos diez minutos al proceso pero deja el sistema al día desde el primer arranque.
Find WiFi Spot: idea brillante, ejecución a medias
La función estrella es Find WiFi Spot, un mapa de calor asistido que te guía por la casa con el móvil para detectar las zonas con peor señal. Caminas con el teléfono, la app pinta una ruta verde, naranja o roja, y al final te recomienda dónde colocar el satélite. Útil para usuarios sin experiencia, aunque con limitaciones reales.
El problema aparece en viviendas de varias plantas: el mapa no diferencia entre pisos, así que las rutas de cada altura se superponen y la zona «recomendada» queda imprecisa. La idea es excelente, pero le falta una iteración para ser realmente fiable en casas grandes.
Interfaz web y opciones avanzadas
Una vez configurado, el firmware se gestiona desde la app o desde la interfaz web en http://msirouter.login. La web es más completa y estable, y es la opción recomendable para cualquier ajuste serio. El dashboard muestra tráfico de red, esquema mesh y dispositivos conectados de un vistazo.

El apartado Wi-Fi permite definir hasta cuatro redes simultáneas: principal, invitados, infantil e IoT, cada una con sus propios horarios y políticas. La gran ausencia es la imposibilidad de separar SSID por banda, algo que un usuario avanzado echará en falta de inmediato. La malla decide por ti a qué frecuencia se conecta cada cliente, y no hay forma de forzar un SSID dedicado a 6 GHz.
En el apartado avanzado encontramos VLAN, IPTV, DDNS, NAT, DMZ, UPnP y QoS tradicional. Funciones más que suficientes para uso doméstico y pequeño negocio, pero sin opciones específicas para gaming ni QoS basado en IA como ofrecen rivales del segmento prosumer. La VPN sí está bien resuelta: cliente y servidor con WireGuard, OpenVPN, PPTP y L2TP/IPSec, una dotación poco habitual en este rango de precio.
Seguridad: FortiSecu y control parental
La capa de seguridad la aporta FortiSecu by Trend Micro, gratuita y activa por defecto. Bloquea ransomware, enlaces infectados, intrusiones y amenazas web, con informes diarios por dispositivo. Funciona bien y libera al usuario de instalar antivirus en cada terminal de la red.
El control parental se asigna por usuario y permite bloquear categorías enteras (contenido adulto, redes sociales, temas controvertidos) y limitar tiempos de uso. La pega es la falta de granularidad: solo se bloquea por categoría preestablecida, sin opción de añadir dominios específicos. Para padres exigentes se queda corto.
Pruebas de rendimiento
Para las pruebas colocamos los dos nodos del Roamii BE Pro en una vivienda de unos 90 m²: uno en el salón y otro en el estudio, en extremos opuestos de la planta. La medición se hizo con NetSpot sobre Windows 11, recorriendo todas las habitaciones con un portátil equipado con tarjeta Intel Wi-Fi 7 BE201 y un punto de muestreo por estancia.
Mapa de calor

2,4 GHz: la sorpresa negativa
La banda más antigua del trío resulta, paradójicamente, la peor cubierta. El mapa muestra un degradado verde-amarillo dominante en casi toda la vivienda, sin llegar a naranja fuerte ni siquiera junto a los nodos. La mejor lectura se queda en torno a -60 dBm, y la peor cae hasta unos -75 dBm en los puntos más alejados. No hay zonas rojas, así que cobertura hay, pero sin la potencia que cabría esperar.
La explicación es técnica y conocida: la potencia legal de transmisión en 2,4 GHz es menor que en 5 y 6 GHz, y el router prioriza las bandas superiores cuando detecta clientes modernos. A cambio, la 2,4 GHz sigue siendo útil para dispositivos IoT y equipos antiguos sin Wi-Fi 5 ni superior, donde la velocidad bruta importa poco.

5 GHz: cumplidora sin alardes
La banda intermedia se comporta como esperábamos. Naranja claro en torno a los nodos, verde-amarillo en zonas medias y caída suave hacia las esquinas más lejanas. La mejor lectura ronda los -55 dBm, mientras que la peor toca los -85 dBm en el punto más alejado del satélite.
En la práctica, esta banda cubre la vivienda con holgura para streaming, videollamadas y gaming online sin problemas. El reparto de carga entre nodos funciona bien: ninguna habitación queda fuera de un nivel utilizable. Es la banda «todoterreno» del sistema, la que la malla usará por defecto con la mayoría de clientes que no soporten 6 GHz.

6 GHz: la banda que justifica el producto
Aquí está el motivo real para comprar este Roamii frente a un Wi-Fi 6E o un mesh tribanda más antiguo. El mapa de 6 GHz muestra naranja intenso en el salón y el estudio, y mantiene niveles muy decentes incluso en los dormitorios y en el pasillo central. La mejor lectura llega a -50 dBm pegado al nodo principal, y la peor se queda en -72 dBm en el rincón más alejado. Cero zonas rojas en toda la planta.
El mito de que la 6 GHz «no atraviesa paredes» se cae aquí por sí solo. Sí lo hace, y bien, siempre que el router monte antenas a la altura, como es el caso. La combinación de canales de 320 MHz, 4K-QAM y MLO real entre nodos convierte a esta banda en el carril rápido del sistema: clientes Wi-Fi 7 modernos van a saturarla sin esfuerzo.
Test de velocidad iPerf3 y WiFi 7 MLO
Rendimiento real con iperf3 y Wi-Fi 7 MLO
Para medir el ancho de banda real saltamos a iperf3 con backhaul inalámbrico entre nodos. El servidor corre en un equipo cableado a uno de los puertos 2,5 GbE del nodo principal, y el cliente es un portátil con tarjeta Intel Wi-Fi 7 BE201 con MLO activo, que se conecta simultáneamente a varias bandas de la malla. Tres distancias, tres escenarios, una sola pregunta: ¿aguanta lo que promete?
La referencia cableada marca el techo del enlace: 1.010 Mbps por Ethernet Gigabit, prácticamente el límite teórico del puerto. Sobre eso evaluamos cuánto pierde la malla por aire.
Pegado al nodo principal, el resultado sorprende: el cliente saca 1.185 Mbps, una cifra que supera el techo del cable Gigabit y que solo es posible porque MLO suma capacidad de varias bandas a la vez. El portátil aprovecha la 5 y la 6 GHz en paralelo, y la malla responde sin despeinarse.

A media distancia, con una pared de por medio, la cifra cae a 877 Mbps. Sigue por encima del Gigabit cableado, lo que en la práctica significa que un usuario moviéndose por la casa con un portátil Wi-Fi 7 va a ir más rápido sin cable que con él. Frase que hace solo dos años habría sonado a ciencia ficción.
En el peor escenario, dos paredes y la mayor distancia posible dentro de la vivienda, el rendimiento se queda en 597 Mbps. Pierde la mitad respecto a la medición cercana, pero sigue siendo más que suficiente para saturar cualquier conexión de fibra doméstica de 600 Mbps y mantener varios streams 4K simultáneos sin pestañear.
Lo importante de estas cifras no es el pico, es la caída controlada. Muchos mesh pierden el 70% u 80% del rendimiento al alejarse del nodo principal. Aquí la pérdida ronda el 50% en el peor caso, y nunca baja del medio Gigabit. La combinación de MLO real, canales de 320 MHz en 6 GHz y 4K-QAM se traduce en cifras tangibles, no en marketing.
Conclusiones MSI ROAMII BE PRO MESH
Vamos. Cierre con postura clara, sin repetir lo ya dicho y con recomendación explícita por perfiles. Te lo dejo en formato H2 con dos H3 para mantener la limpieza estructural.
Conclusión: ¿merece la pena el MSI Roamii BE Pro?
El Roamii BE Pro es uno de esos productos que aciertan en lo que de verdad importa. La cobertura es real en las tres bandas, la 6 GHz justifica por sí sola dar el salto desde un Wi-Fi 6 o 6E, y el rendimiento por aire con MLO supera al cable Gigabit en varias situaciones. Eso, hace dos años, era simplemente impensable en un mesh doméstico de 321 €.
A cambio, MSI deja deberes pendientes. La app Router 2.0 funciona, pero no encaja con su propia promesa de «fácil para todos»: el emparejamiento del satélite falla con frecuencia y exige recurrir al botón Sync, los crashes durante la creación de cuentas de control parental son habituales, y el mapa de Find WiFi Spot no diferencia plantas en viviendas de varios pisos. El hardware va sobrado; el software, no del todo.
Las ausencias técnicas se entienden por el segmento de precio. Sin separación de SSID por banda, sin Link Aggregation, sin soporte 4G/5G por USB y con un puerto USB que no pasa de 55 MB/s, este no es un router para usuarios prosumer que vengan de un Asus ROG o un Synology. Para todos los demás, las ausencias son completamente perdonables.
A quién sí le recomendamos el Roamii BE Pro
A cualquiera con una vivienda de hasta 120-130 m² y conexión de fibra de 1 Gbps o superior que quiera dejar de pelearse con el router del operador y entrar en Wi-Fi 7 sin gastarse 600 €. También a quien tenga clientes Wi-Fi 7 modernos (portátiles con BE200/BE201, móviles de gama alta recientes) y quiera exprimir MLO de verdad. Encaja igual de bien en pequeñas oficinas que necesiten WPA3, FortiSecu, VPN cliente/servidor con WireGuard y red separada para invitados, IoT y trabajo, sin pagar la prima de soluciones empresariales.
A quién no
Si necesitas separar SSID por banda, Link Aggregation entre puertos LAN, un NAS por USB con rendimiento serio o opciones avanzadas de QoS para gaming competitivo, este no es tu router. Mira hacia el segmento prosumer (Asus ZenWiFi Pro, TP-Link Deco BE85) y prepárate a pagar el doble. Tampoco compres este mesh si tu casa supera los 150 m² con muchas paredes maestras: dos nodos cumplen, tres serían lo ideal, y MSI vende unidades sueltas para ampliar.

FAQ MSI ROAMII BE PRO
El kit de dos nodos cubre hasta 557 m² declarados por MSI. En nuestras pruebas en una vivienda de 100 m² con dos plantas, cubre todas las estancias sin huecos en ninguna banda.
Con un cliente Wi-Fi 7 con MLO activo alcanza 1.185 Mbps pegado al nodo principal, 877 Mbps a media distancia y 597 Mbps en el peor escenario. La velocidad teórica agregada es de 11 Gbps entre las tres bandas.
Cada nodo monta un puerto WAN de 2,5 GbE, tres LAN también de 2,5 GbE y un USB 3.2 Gen 1 Type-A. No hay ningún puerto Gigabit en toda la malla.
No. El sistema usa un único SSID para las tres bandas y decide automáticamente a qué frecuencia conectar cada cliente. Tampoco soporta Link Aggregation ni módems 4G/5G por USB.
El kit de dos nodos cuesta 321 € en Amazon España. También se vende como nodo individual para ampliar la malla, una opción interesante para viviendas de más de 130 m².
El MSI Roamii BE Pro acierta en lo importante: cobertura real en las tres bandas, rendimiento por aire que supera al Gigabit cableado gracias a MLO, y un diseño que por fin abandona la estética ciberpunk del segmento. La banda de 6 GHz justifica por sí sola el salto desde Wi-Fi 6E. A cambio, la app Router 2.0 falla en el emparejamiento del satélite y crashea con frecuencia, no permite separar SSID por banda y el USB se queda en 55 MB/s. A 321 € el kit de dos nodos, ofrece más de lo que cobra.
Pros
- Cobertura sobresaliente en 6 GHz
- MLO real, supera Gigabit cableado
- Cuatro puertos 2,5 GbE por nodo
- FortiSecu y VPN completa incluidas
- Diseño elegante con kit pared
- Precio competitivo
Cons
- No separa SSID por banda
- Sin Link Aggregation entre puertos
- USB limitado a 55 MB/s
- Sin opciones avanzadas para gaming
- Calidad de construcción
- Firmware
- Velocidad
- Rango de antenas
- Precio










