La ROG Xbox Ally X20 corrige por fin el punto más flojo de la familia: la pantalla. ASUS estrena un panel OLED de 7,4 pulgadas con 1.400 nits en HDR, 120 Hz y refresco variable. Por dentro, en cambio, todo sigue igual: mismo Ryzen AI Z2 Extreme, 24 GB y batería de 80 Wh. Queda por ver si ese salto visual justifica pagar 1.399 euros por una consola portátil.

ROG Xbox Ally X20 · Características principales
ProcesadorAMD Ryzen AI Z2 Extreme, 8 núcleos / 16 hilos hasta 5,0 GHzNPU 50 TOPS2,0 GHz base · 24 MB de caché · TDP de 7 a 35 W
GráficaAMD Radeon integrada RDNA 3.5
Memoria24 GB LPDDR5X-8000 doble canal Soldada en placa · 8 GB reservados para VRAM por defecto
AlmacenamientoSSD de 1 TB PCIe 4.0 NVMe M.2 2280Formato estándar, ampliable
PantallaOLED de 7,4″ Full HD (1920 × 1080), 16:9, 120 Hz HDR 1.400 nitsVRR 30-120 Hz600 nits en SDR · 100 % DCI-P3 · DisplayHDR True Black 1400 · FreeSync Premium Pro · Dolby Vision · 0,2 ms · táctil de 10 puntos · Gorilla Glass Victus y DXC antirreflejos
ControlesSticks TMR con anillos RGB Cruceta 4/8 direccionesGatillos Hall con vibración · 2 botones traseros asignables · háptica HD · giroscopio de 6 ejes
Puertos1 × USB4 (compatible Thunderbolt 4) · 1 × USB-C 3.2 Gen 2 microSD ExpressAmbos USB-C con DisplayPort 2.1 y Power Delivery 3.0 · jack de 3,5 mm
ConectividadWi-Fi 6E tribanda 2×2 · Bluetooth 5.4
Audio2 altavoces frontales Smart Amp Dolby AtmosHi-Res para auriculares · micrófono array con cancelación de ruido por IA
Batería80 Wh, 4 celdas Carga USB-C 68 WCargador no incluido
SeguridadLector de huellas en el botón de encendido
Dimensiones y peso30,0 × 12,1 × 2,75-5,13 cm 756 g
SistemaWindows 11 con modo XBOX
En la cajaConsola, cable USB-C, peana de papel y manual
Precio1.399 €

Embalaje y accesorios

La caja mantiene la fórmula de la Ally X: negra, sobria y compacta. El cambio está en los detalles, porque el logo de ROG y el distintivo X20 pasan a un tono dorado. Es un guiño discreto al 20 aniversario que anticipa el acabado de la propia consola.

Dentro, la ROG Xbox Ally X20 llega acompañada de un cable USB-C, una peana de papel y el manual. Y aquí viene la sorpresa desagradable: no incluye cargador.

Su carga USB-C llega hasta 68 W, así que conviene un cargador Power Delivery de al menos 65 W. Uno de móvil modesto se quedará corto. En modo Turbo y enchufada, la consola sostiene 35 W y alcanza picos de 55 W.

La peana de papel repite la de la generación anterior. Sirve para apoyar la consola un rato en el escritorio, pero es endeble y no aguanta un uso continuado.

Tampoco hay funda. Con 756 gramos, pantalla OLED y un precio de 1.399 euros, quitar el cargador y seguir sin funda es difícil de defender. El comprador tendrá que sumar los dos accesorios al presupuesto desde el primer día.

Como compensación parcial, ASUS incluye dos meses de Xbox Game Pass Premium en algunos mercados. Dan acceso a cientos de juegos y al juego en la nube desde el primer encendido.

Diseño y construcción

Un chasis semitransparente para el 20 aniversario

La ROG Xbox Ally X20 cambia de piel por completo. Su chasis negro semitransparente deja ver la placa base, con detalles dorados en los componentes y en la estructura interna. Recuerda a las primeras consolas portátiles, cuando una carcasa transparente era toda una declaración de intenciones.

Los acentos dorados llegan también a los botones, y la trasera luce una insignia conmemorativa del aniversario. A la izquierda de la pantalla sigue el botón Xbox, ahora retroiluminado en verde. Es uno de los acabados más llamativos que hemos visto en una portátil, aunque no a todo el mundo le apetecerá un diseño tan cargado.

Ergonomía y peso

Las empuñaduras conservan el tamaño generoso que hizo de la Ally X una de las portátiles más cómodas. ASUS cambia ahora su superficie por una textura de goma antideslizante con el logo de ROG en relieve. La idea es que la consola no resbale la sujetes como la sujetes.

El rediseño se paga en la báscula. La X20 pesa 756 gramos, 41 más que la Ally X, y mide 30 centímetros de ancho. Las empuñaduras reparten bien la carga, pero en sesiones largas el peso se acaba notando en las muñecas.

Sticks TMR y cruceta transformable

El gran cambio está en los controles. Los sticks usan ahora sensores magnéticos TMR, que acaban con el drift. Es ese desplazamiento fantasma que termina arruinando tantos mandos con el uso. La zona muerta baja al 3 %, y un nuevo algoritmo evita que las diagonales se peguen a los cuatro ejes.

Cada stick estrena un anillo RGB con cuatro LED en lugar de dos. Armoury Crate SE añade un modo que se ilumina al mover el stick y otro que señala la dirección del sonido del juego. Este último tiene más de curiosidad que de ayuda real, porque los ojos van a la pantalla y no a los pulgares.

La cruceta también se transforma. Un selector la cambia de cuatro a ocho direcciones, y el modo de ocho es el que buscan los jugadores de lucha. Debajo lleva una membrana híbrida de metal y goma que promete una pulsación más definida.

Botones frontales, gatillos y controles traseros

Los botones ABXY son ahora más bajos y necesitan menos fuerza. Al hundirse quedan totalmente a ras del chasis, lo que facilita deslizar el pulgar entre ellos en combos rápidos. Los bumpers ganan un clic más marcado, que confirma cada pulsación sin mirar.

En los gatillos se mantiene el efecto Hall, que mide la presión con imanes en lugar de piezas que se desgastan. Ahora tienen más recorrido y vibración independiente en cada gatillo, al estilo de los mandos de Xbox.

Detrás, los dos botones asignables siguen en la misma posición centrada que en la Ally X. Evitan pulsaciones accidentales, pero obligan a estirar el dedo para alcanzarlos. ASUS ha rediseñado casi todos los controles y ha dejado fuera justo el que pedía un cambio.

Junto a la pantalla, los botones de Command Center y de Acción ya se pueden reasignar desde Armoury Crate SE. Cada uno admite una función con pulsación corta y otra con pulsación larga, o se puede desactivar.

Puertos y conexiones

Todos los puertos se concentran en el borde superior, junto a los botones de volumen y el de encendido. Ese botón hace también de lector de huellas para entrar en Windows al instante.

Dos USB-C con DisplayPort 2.1

La X20 repite la pareja de USB-C de la Ally X. Uno es USB4 compatible con Thunderbolt 4, y el otro, USB 3.2 Gen 2. Ambos admiten DisplayPort 2.1 y Power Delivery 3.0. En la práctica, permiten cargar la consola y usar unos auriculares USB-C a la vez.

El puerto USB4 abre la puerta a docks, monitores externos y gráficas externas como la XG Mobile de ASUS. Con un monitor compatible, la salida de vídeo mantiene FreeSync. Lo que sigue sin aparecer es un HDMI: para conectarla a una tele hace falta un adaptador o un dock.

microSD Express: más rápida, con letra pequeña

El lector de tarjetas da el salto a microSD Express. Estas tarjetas usan la misma conexión PCIe que un SSD y alcanzan hasta 2 GB/s, frente a los 312 MB/s del UHS-II de la Ally X. Sobre el papel, jugar desde la tarjeta deja de penalizar tanto los tiempos de carga.

La letra pequeña está en la compatibilidad. Con tarjetas convencionales, el lector trabaja en modo UHS-I con DDR200, no en UHS-II. Quien tenga una tarjeta UHS-II rápida de la Ally X perderá velocidad, y aprovechar el nuevo lector exige comprar tarjetas Express.

Conexión inalámbrica y audio

En conectividad inalámbrica repite Wi-Fi 6E tribanda 2×2 y sube a Bluetooth 5.4. La banda de 6 GHz está menos saturada, algo que se agradece en el juego en la nube y en Remote Play. Aun así, en una consola de 1.399 euros se echa de menos Wi-Fi 7.

Por Bluetooth LE Audio, la consola transmite voz estéreo de banda superancha. Con auriculares compatibles, el sonido del juego mantiene la calidad estéreo aunque uses el micrófono, con menos latencia y menos consumo. Para el resto sigue ahí el jack de 3,5 mm.

Componentes internos de la ROG Xbox Ally X20

Por dentro no hay sorpresas. La X20 monta el mismo procesador, la misma memoria y el mismo SSD que la Ally X. Sobre el papel, no es más rápida que su predecesora, y cualquier mejora tendrá que llegar por la refrigeración.

Ryzen AI Z2 Extreme con gráfica RDNA 3.5

El corazón es el AMD Ryzen AI Z2 Extreme, con 8 núcleos, 16 hilos y 24 MB de caché. Trabaja a 2,0 GHz de base y sube hasta 5,0 GHz, con una gráfica Radeon integrada de arquitectura RDNA 3.5.

Su consumo sostenido se mueve entre 7 y 35 W. En modo Turbo y enchufado, el chip puede dispararse hasta 55 W durante unos 10 segundos. Pasado ese pico, vuelve a su nivel estable sin escalones intermedios. Por eso, en partidas largas, lo que marca el rendimiento es el consumo sostenido de cada modo.

Frente al Z1 Extreme de la ROG Ally X de 2024, el salto en eficiencia es evidente. ASUS asegura que la X20 en modo Silencioso rinde como aquella en modo Rendimiento. En modo Rendimiento, a su vez, iguala lo que la otra lograba en Turbo.

Memoria y almacenamiento

La memoria se queda en 24 GB LPDDR5X-8000 de doble canal, soldados en placa. CPU y gráfica comparten ese bloque, y 8 GB quedan reservados de serie para la gráfica. Ese reparto se cambia desde Armoury Crate SE y exige reiniciar. Con 24 GB, los juegos con texturas pesadas tienen margen de sobra.

El SSD es de 1 TB PCIe 4.0 en formato M.2 2280, el estándar de portátiles y sobremesas. Eso facilita cambiarlo por uno más grande sin buscar unidades raras. Es de los pocos componentes que el usuario puede mejorar, algo que se agradece cuando un AAA ocupa más de 100 GB.

NPU de 50 TOPS y Auto SR

El procesador suma una NPU de 50 TOPS, una unidad dedicada a tareas de inteligencia artificial. Hoy su uso más claro es Auto SR, un reescalado que mejora la imagen al conectar la consola a una tele o un monitor. Todavía está en pruebas dentro del programa Xbox Insider, así que no es un argumento de compra.

Resultados de las pruebas

Antes de pasar a los juegos, hemos medido el chip con pruebas sintéticas. Repiten siempre la misma carga, así que permiten comparar la consola con cualquier otro equipo. Estas pruebas se han hecho en modo Turbo y con la consola enchufada. En los juegos comparamos ese modo con el modo Rendimiento sin cargador.

Procesador

El Ryzen AI Z2 Extreme es rápido cuando trabaja con un solo núcleo. Por eso la consola se mueve con soltura por los menús, al instalar juegos o con tareas en segundo plano.

Con todos los núcleos a la vez, el salto es menor de lo que cabría esperar. El chip combina tres núcleos completos con cinco compactos, que gastan menos pero también rinden menos. Para una consola es suficiente, porque en juegos quien pone el límite es la gráfica.

Un detalle curioso: Windows solo ve unos 16 GB de memoria. Los 8 GB restantes quedan reservados para la gráfica desde el primer arranque.

Gráfica

La Radeon 890M es de lo mejor que hay en gráficas integradas, pero sigue lejos de una tarjeta dedicada. Es la base para jugar a 1080p con ajustes contenidos, como veremos a continuación.

Frente a otros equipos con el mismo chip, la X20 queda apenas por debajo de la media en 3DMark. La diferencia es pequeña y tiene lógica: un portátil, con más espacio para refrigerar, puede darle más vatios al mismo procesador.

En trazado de rayos, la técnica que imita el comportamiento real de la luz, cumple en pruebas ligeras. En juegos exigentes conviene dejarlo apagado.

Temperatura y consumo

En los momentos de más carga, el procesador llega a rozar los 91 °C. Es mucho calor, pero normal para un chip exprimido dentro de un chasis tan pequeño. De media, se queda bastante más bajo.

Rendimiento en juegos de la ROG Xbox Ally X20

Mismo chip, mismo techo que la Ally X

Por dentro no cambia nada, y en los juegos se nota. La ROG Xbox Ally X20 mantiene el Ryzen AI Z2 Extreme de la Ally X, así que no hay salto de rendimiento. Lo que cambia es la experiencia de juego, gracias a la pantalla OLED y a los nuevos controles.

En Cyberpunk 2077, con detalle bajo y el reescalado FSR 2.1, modo steam deck, ronda los 55 FPS de media en Turbo y enchufada. Es lo mejor que lograba la Ally X con esos mismos ajustes. Sin cargador y en modo Rendimiento, cae a poco más de 30 FPS. Se puede jugar, aunque en los tiroteos se nota que va justa.

Red Dead Redemption 2 respira mejor. Con batería y en modo Rendimiento ya supera los 60 FPS, y enchufarla apenas suma unos pocos más. En juegos así, el modo Turbo no compensa el ruido y el calor extra.

Crimson Desert marca el límite

Los AAA más recientes cuentan otra historia. Crimson Desert pone contra las cuerdas a la consola incluso con el detalle al mínimo y en Turbo enchufada. Se queda por debajo de los 30 FPS de media, con caídas claras al girar la cámara en las ciudades.

Sin cargador, la cosa empeora. En modo Rendimiento apenas pasa de 15 FPS, y eso ya no se puede jugar. No es un fallo de la X20, sino del Z2 Extreme frente a juegos pensados para gráficas dedicadas.

En la práctica, quien la compre para los lanzamientos más pesados tendrá que asumir sacrificios. Otra opción es usarla como pantalla para jugar en streaming, desde el PC de casa o desde la nube. A cambio, el catálogo de los últimos años sigue moviéndose con soltura.

Temperaturas y consumo jugando

Durante las partidas, el modo Turbo enchufado se mantiene clavado en los 35 W que promete ASUS. Sin cargador y en modo Rendimiento, la consola baja a unos 17 W. Es la mitad de energía, y en los juegos exigentes eso se traduce en bastante menos fluidez.

Las temperaturas son más amables que en las pruebas sintéticas. En Turbo, procesador y gráfica rondan los 75 °C, y sin cargador bajan a poco más de 60 °C. Ninguna partida se acerca al pico que vimos en las pruebas de estrés.

Sin cargador y en modo Rendimiento, la consola aguanta entre dos y tres horas con juegos exigentes. Da para un trayecto en tren o una tarde en el sofá, pero no para un viaje largo sin enchufe. Ni siquiera una batería de 80 Wh hace milagros cuando el chip trabaja a fondo.

Enchufada y en Turbo, a la batería le llega muy poca energía. Con nuestro cargador de 65 W, apenas gana unos 7 W mientras juegas, así que una partida larga casi no la recarga. Si quieres cargarla rápido, mejor hacerlo con la consola en reposo.

Emulación: Nintendo Switch y mucho más en la palma de la mano

La X20 también sirve para emular otras consolas, y aquí sorprende. Con el emulador Eden, de Nintendo Switch, Super Mario Galaxy 2 corre a 60 FPS estables en modo Rendimiento. Sin cargador y sin exprimir el chip, la consola mueve un juego de una consola actual sin un solo tirón.

La sensación es muy parecida a jugar en una Switch 2. Los controles responden con precisión y la vibración háptica también funciona, así que la experiencia no se queda a medias.

Si con Switch va así de holgada, las consolas más antiguas quedan muy lejos de su techo. Para quien tenga una buena colección de clásicos, la emulación es uno de los mejores argumentos de compra de la X20.

Software: modo Xbox, Armoury Crate SE y Windows 11

La X20 tiene dos caras. Por fuera se comporta como una consola Xbox, y por dentro es un PC con Windows 11 Home completo. Saber moverse entre las dos es la clave para sacarle partido.

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Modo Xbox: la cara de consola

El primer arranque ya está pensado para el mando, y el botón de encendido registra la huella para entrar sin contraseña. Al terminar, la consola arranca directamente en el modo Xbox. Es una interfaz a pantalla completa que reúne en una sola biblioteca los juegos de Xbox, Game Pass, Steam, Epic, GOG o Battle.net.

Al lanzar un juego desde aquí, Windows aparta las tareas que no hacen falta y deja más recursos libres. La tienda marca qué juegos están optimizados para portátiles, y su etiqueta indica si rondarán los 60 FPS o se quedarán en 30. Es una ayuda muy práctica antes de comprar.

El botón Xbox abre un menú superpuesto con los juegos recientes, las tiendas instaladas, los amigos y el Command Center de ROG. Para cambiar de aplicación basta con deslizar el dedo desde abajo, como en un móvil.

Armoury Crate SE: el centro de control

El botón Command Center despliega los ajustes rápidos: volumen, brillo, modo de energía, límite de FPS o AFMF. Esta función inventa fotogramas intermedios para ganar fluidez en casi cualquier juego. Es la herramienta más útil para los AAA que van justos.

La aplicación completa permite crear perfiles por juego, calibrar sticks y gatillos o cuidar la salud de la batería. Esta versión estrena una interfaz más limpia y un Modo Viaje que limita la carga a 65 W para los enchufes de aviones y trenes. Incluye además un Remote Play propio, todavía en beta, para jugar en streaming desde el PC de casa.

Windows 11 por debajo: un PC de bolsillo

Un botón en la parte inferior de la pantalla lleva al escritorio de Windows de toda la vida. Ahí la X20 funciona como cualquier ordenador: admite Spotify, Discord, Netflix o mods para los juegos. Ninguna consola cerrada ofrece esa libertad.

Con un teclado y un ratón Bluetooth, o con un dock USB-C y un monitor, se convierte en un pequeño PC de escritorio. Para navegar o trabajar con documentos va sobrada, y su puerto USB4 admite incluso una gráfica externa.

Más fluido, pero sigue siendo Windows

La mejora más clara frente a la generación anterior está en la fluidez. Windows ahora se mueve con mucha más suavidad, tanto en los menús del modo Xbox como en el escritorio. Los tirones que antes empañaban la experiencia prácticamente han desaparecido.

Eso no lo convierte en un ordenador de escritorio. Windows sigue sin estar pensado para una pantalla de 7,4 pulgadas, y en el escritorio algunos botones resultan pequeños para manejarlos con los dedos. El cursor por mando ayuda en navegadores y tiendas, aunque no hace milagros.

El modo Xbox disimula bien la costura con Windows, y esta vez la costura se nota mucho menos. Quien busque la sencillez absoluta de una consola tendrá que tener algo de paciencia. A cambio, quien quiera un PC que juega encontrará aquí una de las propuestas más completas.

Conclusiones ROG Xbox Ally X20

La ROG Xbox Ally X20 no es más potente que la Ally X, y ASUS tampoco lo pretende. Por dentro es la misma consola, pero con todo lo que se ve y se toca mejorado. En una portátil, eso pesa casi tanto como los FPS.

Lo que cambia la experiencia

La pantalla OLED es el gran salto. Los negros puros, el HDR y los 120 Hz convierten cada partida en otra cosa frente al antiguo IPS. Es la mejor razón para comprarla.

Los sticks magnéticos, la cruceta transformable y los nuevos botones hacen el resto. Windows, además, por fin se mueve con soltura, y la emulación de Switch a 60 FPS demuestra que el chip tiene margen. La X20 es más agradable de usar en todo, aunque no corra más.

Lo que pesa en contra

El Z2 Extreme sigue marcando el techo. Los AAA más recientes, como Crimson Desert, ya no se pueden jugar con batería. En modo Rendimiento, la autonomía se queda entre dos y tres horas con juegos exigentes.

Luego están las decisiones difíciles de entender. Por 1.399 euros, la consola llega sin cargador y sin funda, pesa más que su predecesora y mantiene los botones traseros en el mismo sitio incómodo. Es mucho dinero para tener que comprar accesorios el primer día.

¿Para quién es?

Para quien no tenga una portátil y valore sobre todo la imagen, la X20 es una compra fácil de defender. Quien ya tenga una Ally X, en cambio, no necesita cambiar, salvo que el OLED le quite el sueño. Es una edición de coleccionista con una pantalla de primera, y su precio lo deja claro.

FAQ

¿Qué mejora la ROG Xbox Ally X20 frente a la Ally X?

Estrena una pantalla OLED de 7,4 pulgadas con HDR de hasta 1.400 nits, sticks magnéticos TMR, una cruceta transformable y una refrigeración rediseñada. Windows, además, se mueve con mucha más suavidad. Por dentro, en cambio, mantiene el mismo procesador, la misma memoria y la misma batería.

¿Es más potente que la Ally X?

No. Monta el mismo Ryzen AI Z2 Extreme con 24 GB de memoria, así que en juegos rinde prácticamente igual. La mejora está en la experiencia de uso, no en los FPS.

¿Puede con los juegos más recientes?

Depende del juego. Cyberpunk 2077 ronda los 55 FPS en Turbo y enchufada, y poco más de 30 con batería. Los AAA más exigentes, como Crimson Desert, se quedan por debajo de 30 FPS incluso enchufada, así que para ellos conviene jugar en streaming desde el PC o la nube.

¿Cuánto dura la batería?

En modo Rendimiento y con juegos exigentes, entre dos y tres horas. Con juegos ligeros o emulación la cifra sube, pero la batería de 80 Wh no hace milagros cuando el chip trabaja a fondo.

¿Incluye cargador?

No. En la caja solo vienen la consola, un cable USB-C, una peana de papel y el manual. Admite carga USB-C de hasta 68 W, así que conviene un cargador Power Delivery de al menos 65 W. Tampoco incluye funda.

¿Sirve para emular otras consolas?

Sí, y es uno de sus puntos fuertes. Con el emulador Eden, Super Mario Galaxy 2 de Nintendo Switch corre a 60 FPS estables en modo Rendimiento, con vibración háptica incluida. Las consolas más antiguas quedan muy lejos de su límite.

¿Se puede usar como un ordenador?

Sí. Lleva Windows 11 Home completo, así que admite cualquier aplicación de PC. Con un teclado y un ratón, o con un dock USB-C y un monitor, funciona como un pequeño ordenador de escritorio, y su puerto USB4 admite incluso una gráfica externa.

¿Merece la pena por 1.399 euros?

Para quien no tenga una portátil y valore sobre todo la calidad de imagen, es una compra fácil de defender. Quien ya tenga una Ally X no necesita cambiar, salvo que la pantalla OLED sea una prioridad. El precio es alto, y más si se suman el cargador y la funda que no incluye.

88% Recomendado

La ROG Xbox Ally X20 no es más rápida que la Ally X: monta el mismo Ryzen AI Z2 Extreme. A cambio, mejora casi todo lo que se ve y se toca. Su pantalla OLED de 7,4 pulgadas, con HDR y 120 Hz, es la gran razón para comprarla. La acompañan unos sticks magnéticos sin desviaciones, una cruceta transformable y un Windows mucho más fluido. Los juegos de los últimos años y la emulación de Switch van de maravilla. Los AAA más recientes, en cambio, sufren con batería, que dura entre dos y tres horas en juegos exigentes. Por 1.399 euros y sin cargador ni funda, es una pieza de coleccionista más que una actualización necesaria.

Pros
  1. Pantalla OLED con HDR espectacular
  2. Sticks TMR sin drift
  3. Windows mucho más fluido
  4. Emulación excelente
  5. USB4 y microSD Express
Cons
  1. Sin cargador ni funda
  2. Mismo rendimiento que Ally X
  3. Autonomía justa en AAA
  4. Precio elevado
  5. Botones traseros mal colocados
  • Diseño y construcción 85 %
  • Pantalla 95 %
  • Rendimiento 90 %
  • Autonomía 90 %
  • Sonido 90 %
  • Sistema y software 85 %
  • Experiencia en la nube / Remote Play 90 %
  • Calidad/Precio 75 %
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