Las fuentes de alimentación viven escondidas, y la ASUS ROG Strix 1000W Platinum no parece dispuesta a aceptarlo. Su rejilla con el nombre Strix recortado pide un chasis con cristal y la fuente a la vista. Debajo del maquillaje hay argumentos serios: 1000 W, norma ATX 3.1 para las gráficas actuales y 10 años de garantía. La duda es si todo eso compensa lo que cuesta, y para quién.
ASUS ROG Strix 1000W Platinum: características principales
Ficha técnica de la fuente de alimentación analizada
| Potencia | 1000 WRaíl de +12 V con 83,3 A; raíles de 3,3 V y 5 V con 25 A cada uno |
| Normativa | ATX 3.1 y PCIe 5.112V-2×6 NATIVOHasta 600 W por un solo conector para la gráfica |
| Eficiencia | 80 Plus PlatinumPENDIENTE: confirmar si se cita algún sello de eficiencia Cybenetics |
| Ruido certificado | Cybenetics Lambda A+Segunda categoría más silenciosa de la escala |
| Formato y medidas | ATX, 150 x 85 x 160 mm160 mm de fondo, contenida para una fuente de 1000 W |
| Peso | PENDIENTE DE CONFIRMAREl dato oscila entre 1,81 y 1,84 kg |
| Plataforma | Great Wall con transistores GaNGaNMedio puente con convertidor resonante LLC, rectificación síncrona y conversores DC-DC |
| Condensadores | Japoneses de 105 °C |
| Estabilizador de tensión | GPU-FirstConector violeta junto al 12V-2×6, dedicado a la tensión que recibe la gráfica |
| Modularidad | Totalmente modular100% MODULARCables de hilo individual enfundado, muy flexibles |
| Conectores | 1 ATX de 24 pines, 2 EPS 4+4, 4 PCIe 6+2, 1 12V-2×6, 6 SATA y 3 MolexCables EPS de unos 100 cm, pensados para torres grandes |
| Refrigeración | Ventilador semipasivo con botón de modo 0 dBPENDIENTE: tamaño, tipo de rodamiento y umbral de arranque |
| Protecciones | OPP, OVP, UVP, OCP, SCP y OTP |
| Garantía | 10 años |
| Precio | 246,95 €Precio en el momento del análisis |
Embalaje y accesorios
ASUS viste la caja de cartón rígido con la estética ROG de principio a fin. La portada luce sus credenciales: 80 Plus Platinum, sello de ruido A+, ATX 3.1 y diez años de garantía. En la trasera queda la parte técnica, con los transistores GaN y el estabilizador de tensión como reclamo.
Dentro, la protección está a la altura de lo que cuesta. Unos moldes de espuma de polietileno envuelven la unidad, y los cables viajan aparte en una bolsa de tela. Parece un detalle menor, pero evita arañazos en una fuente pensada para lucirse tras un cristal.
El juego de cables cubre todas las cabeceras del panel modular, sin necesidad de comprar extras. Trae el ATX de 24 pines, dos EPS para el procesador y cuatro PCIe de 6+2 pines. Completan el lote el 12V-2×6 ROG Equalizer para las gráficas actuales, dos mangueras SATA y otra Molex para periféricos.
Los dos cables EPS rozan el metro de largo. En una torre grande, con el conector del procesador en lo alto de la placa, esa holgura permite pasarlos tras la bandeja sin tensarlos.
Las mangueras SATA, en cambio, se quedan justas: tres conectores por cable y unos 12 cm entre ellos. Hoy casi todo el almacenamiento va por M.2, así que solo lo notará quien aún monte varios discos SATA.
El resto del paquete cumple sin sorpresas: tornillos, bridas de velcro y de plástico, manual, pegatinas y cable de corriente. Las pegatinas tienen su gracia: cambian el color de algunos rótulos gris claro de la carcasa. Es un ajuste barato para cuadrar la fuente con los colores del equipo.
Diseño y construcción de la ASUS ROG Strix 1000W Platinum
Por fuera, la ROG Strix 1000W parece más una pieza de exposición que una fuente de alimentación. Sus medidas, en cambio, son sensatas: 150 x 85 x 160 mm. Cabe en casi cualquier chasis ATX, y eso, con 1000 W, no es poca cosa.
Una carcasa hecha para enseñarse
La rejilla del ventilador es la gran protagonista, con el nombre Strix recortado en diagonal junto al logo ROG. Ese recorte deja una superficie de ventilación muy abierta, buena para el flujo de aire. La contrapartida es que no hay ningún filtro de polvo, así que tendrá que ponerlo el chasis.
Los laterales llevan rótulos de 1000W, Strix y ROG. Uno de ellos suma relieves y detalles en espejo, mientras el otro se conforma con serigrafía blanca. Y aquí está la trampa: el lado bonito solo mira al cristal con el ventilador hacia arriba.
Con la orientación habitual, hacia el suelo, la rejilla y los relieves quedan escondidos. Tampoco lucirá en un chasis que tape la fuente con una cubierta inferior, algo muy común hoy. Buena parte de este diseño solo tiene sentido en torres con la fuente a la vista.
Panel trasero y conectores modulares
La parte trasera no se complica: rejilla en panal de abeja, conector de corriente C14 e interruptor. Al lado hay un botón para el modo 0 dB, que mantiene el ventilador parado con poca carga. Poder desactivarlo es un detalle útil si prefieres ventilación constante.
En el panel modular, los conectores se reparten en dos filas y todos llevan su rótulo. Junto al 12V-2×6 destaca uno de color violeta, el del estabilizador GPU-First. Según ASUS, sirve para afinar la tensión que recibe la gráfica. Es una promesa del fabricante, y como tal la tratamos.
Cables de hilo individual
Todos los cables usan hilos enfundados uno a uno, con una superficie texturizada que imita la malla. Son blandos y se doblan con facilidad, incluido el 12V-2×6 de la gráfica. Esa flexibilidad ahorra muchos forcejeos al pasarlos por detrás de la bandeja de la placa.
Falta, eso sí, un detalle que suele acompañar a este tipo de cables: los peines que mantienen los hilos alineados. Sin ellos, dejar impecable un montaje a la vista exige paciencia y bridas.
Interior: plataforma de Great Wall con transistores GaN
Bajo tanta rejilla, la ASUS ROG Strix 1000W Platinum esconde una plataforma de Great Wall. Es un veterano en fabricar fuentes para otras marcas, y aquí firma un diseño actual de principio a fin. El interior está a la altura de lo que promete la carcasa.
Transistores GaN y una topología actual
Lo más llamativo son sus transistores de nitruro de galio, conocidos como GaN. Conmutan más rápido que los de silicio y desperdician menos energía en forma de calor. En el uso diario, eso se traduce en menos calor que evacuar y un ventilador con menos trabajo.
El resto sigue la receta de las buenas fuentes actuales. Su convertidor principal es resonante: conmuta justo en el instante en que menos energía pierde. En la salida, la rectificación síncrona cambia los diodos por transistores, otro recorte de pérdidas.
Los raíles de 3,3 y 5 V nacen de conversores DC-DC alimentados desde los 12 V. Encaja con un PC actual, donde casi todo el consumo tira de 12 V. Por eso las tensiones pequeñas no se descuadran cuando la gráfica aprieta.
Condensadores japoneses y disipadores de sobra
Los condensadores electrolíticos son todos de Rubycon, japoneses y preparados para 105 °C, el grado alto en este componente. Con ellos, los diez años de garantía tienen respaldo real.
Los disipadores de aluminio lucen relieves ROG que nadie verá con la fuente cerrada. Son grandes, quizá más de lo que necesita una plataforma tan eficiente. A cambio, ganan margen para que el ventilador tarde más en arrancar.
Protecciones: completas, con un hueco
En seguridad apenas hay fallos. La fuente se apaga ante un exceso de potencia o de corriente, un cortocircuito o un sobrecalentamiento. También corta si la tensión sube o baja más de la cuenta, y absorbe las subidas bruscas de la red. El corte por sobrepotencia salta hacia los 1.260 W, un margen amplio antes de cualquier apagado.
A la entrada, un termistor y un relé amortiguan el golpe de corriente de cada encendido. Es un detalle poco vistoso, pero evita que cada arranque castigue a los componentes.
Falta, eso sí, una protección específica ante un fallo del ventilador. Si se parase, la red de seguridad sería el corte por temperatura, que salta a 118 °C en los disipadores. No es grave, pero en una fuente de este precio se echa de menos.
Rendimiento: tensiones, rizado y eficiencia
Las cifras de este apartado salen del informe de Cybenetics, el laboratorio independiente que certifica eficiencia y ruido. Tomamos siempre sus pruebas a 230 V, la tensión de la red doméstica en España. El resumen es corto: la ASUS ROG Strix 1000W Platinum aprueba con nota cada prueba eléctrica.
Regulación de tensión
Una fuente debe entregar sus tensiones sin apenas desviarse, cargue lo que cargue. El estándar ATX tolera un margen del 5% por arriba y por abajo. Lo que de verdad importa, sin embargo, es cuánto baila la tensión entre su mínimo y su máximo. Esos vaivenes son los que castigan a los reguladores de la placa y la gráfica.
Aquí la ROG Strix 1000W apenas se inmuta. El raíl de 12 V alimenta casi todo el equipo, y su tensión solo se mueve un 0,48% de punta a punta. Los de 5 y 3,3 V se quedan en un 0,35% y un 0,58%. Ni la placa ni la gráfica llegan a notar desviaciones así.
El punto flojo es el raíl de reposo, el que mantiene viva la placa con el equipo apagado. Allí la desviación sube hasta el 3,33%. Sigue dentro de norma, pero queda lejos de la finura del resto.
Picos de consumo de la gráfica
Las gráficas actuales pueden pedir, durante milisegundos, mucho más de lo que marca su consumo nominal. La norma ATX 3.1 obliga a la fuente a aguantar esos picos sin apagarse. Cybenetics confirma que esta unidad cumple esa exigencia.
La tensión también aguanta el golpe. Ante un pico que dobla la potencia nominal, el raíl de 12 V no baja de 11,48 V. Queda dentro del margen del 5%, así que la gráfica sigue recibiendo lo que necesita.
Rizado
Al convertir la corriente alterna en continua siempre queda una pequeña ondulación residual: el rizado. Se mide en milivoltios, y cuanto más bajo, más limpia llega la energía a los componentes. El estándar admite hasta 120 mV en el raíl de 12 V y 50 mV en los de 5 y 3,3 V.
En el raíl de 12 V, el rizado se mueve entre 10 y 19 mV desde el 20% de carga hasta el máximo. Solo con un 10% de carga sube a unos 25 mV, todavía casi cinco veces por debajo del límite. Los raíles de 5 y 3,3 V rondan los 10 mV. En la práctica, procesador y gráfica reciben una energía muy limpia.
Eficiencia
La eficiencia indica qué parte de la energía del enchufe llega de verdad al equipo. El resto se pierde en forma de calor. Cybenetics la mide en más de 1.450 combinaciones de carga, y aquí la media sale en un 92,16%.

El pico llega al 94,06% con un 40% de carga, unos 400 W. Dicho de otro modo, de cada 100 W que toma de la pared, 94 acaban en los componentes. La curva, además, apenas se mueve entre el 30% y el 60%, donde nunca baja del 93,5%.
Ese tramo, de 300 a 600 W, es donde se mueven muchos equipos con gráfica de gama alta mientras juegan. Por eso rinde al máximo justo en el uso para el que la vas a comprar. A plena carga cede hasta el 91,79%, una cifra todavía notable.
En cargas muy bajas, en cambio, el rendimiento cae. Con 60 W, un consumo habitual en reposo, ronda el 86%, y con 20 W se queda en un 71%. Es el peaje habitual de una fuente de 1000 W trabajando muy por debajo de su capacidad.
Consumo en espera y tiempo de retención
Con el equipo apagado, la fuente apenas gasta 0,15 W. Cumple con holgura la normativa europea de consumo en espera, así que tenerla enchufada todo el año no se nota en la factura.
Si se va la luz, la fuente sigue alimentando el equipo durante 22,2 ms. La señal que avisa a la placa del corte salta a los 19,1 ms, y las tensiones aguantan otros 3,1 ms. Ese orden es el correcto: la placa se entera antes de quedarse a oscuras.
Refrigeración y ruido: el silencio manda
La ASUS ROG Strix 1000W Platinum pasa buena parte del día sin mover una sola aspa. Su modo semipasivo mantiene el ventilador parado hasta superar el 40% de carga, unos 400 W. Ese margen cubre de sobra el escritorio, la navegación y el vídeo. Con juegos exigentes, todo dependerá de lo que consuma la gráfica.

Cuando por fin arranca, lo hace muy despacio. Con un 50% de carga sigue por debajo de 6 dBA, un nivel inaudible en cualquier habitación. Al 70% marca 12,8 dBA, y a plena carga, 33,2 dBA con apenas 1.100 rpm. Solo al forzarla un 10% por encima de su potencia llega a 35,8 dBA.
Su media, de 18 dBA, le vale el sello Lambda A+, la segunda categoría más silenciosa de la escala. En un equipo con gráfica potente y varios ventiladores, la fuente será lo último que oigas.
El ventilador es un Everflow de 135 mm con doble rodamiento de bolas. Este tipo de rodamiento dura mucho, aunque a pocas vueltas suele sonar algo más que uno hidrodinámico. Aquí, sin embargo, no se deja oír en las mediciones: girando a unas 370 rpm, sigue por debajo de 6 dBA.
Tanto silencio tiene un pequeño peaje. Al girar tan despacio, el ventilador deja el interior algo más caliente de lo habitual. Aun así, los disipadores sobredimensionados absorben esa diferencia, y el calor nunca llega a ser un problema.
Conclusión: ¿merece la pena la ASUS ROG Strix 1000W Platinum?
La ASUS ROG Strix 1000W Platinum es mucho más que una carcasa llamativa. Bajo la rejilla hay una fuente técnicamente redonda, silenciosa y preparada para las gráficas más exigentes. Su gran pega no está dentro, sino en la etiqueta del precio.
Lo que la hace destacar
En lo eléctrico, cuesta encontrarle un fallo. Las tensiones apenas se mueven, el rizado queda a una fracción del límite y la eficiencia roza el 94% entre 300 y 600 W. Justo ahí se mueve un PC gaming de gama alta mientras juega, así que su mejor versión coincide con el uso real. Tampoco se inmuta ante los picos de consumo de las gráficas actuales.
El silencio es su otra gran baza. Su ventilador no arranca hasta superar los 400 W, y a plena carga sigue siendo discreto. Súmale los transistores GaN, los condensadores Rubycon y diez años de garantía: es una fuente para instalar y olvidarse.
Dónde flaquea
El diseño juega en su contra más de lo que parece. Su cara más trabajada solo luce con el ventilador hacia arriba y la fuente a la vista. En un chasis con cubierta inferior, pagas una estética que nadie verá.
Hay también detalles de montaje mejorables. Las mangueras SATA se quedan en tres conectores con poca holgura, y los cables no traen peines para alinear los hilos. Tampoco hay protección específica ante un fallo del ventilador, algo que a este precio debería estar.
¿Para quién es?
A 194 €, en la tienda de ASUS, la ROG Strix 1000W se paga cara. Sin la estética ROG hay fuentes de 1000 W Platinum más baratas con prestaciones comparables. El sobrecoste compra diseño, silencio y una década de garantía, no un salto de rendimiento.
Tiene sentido para quien monta un equipo de gama alta en un chasis de cristal con la fuente expuesta. Si además valoras el silencio y tu gráfica tira del 12V-2×6, es una compra que no vas a lamentar. Quien la vaya a esconder bajo una cubierta, en cambio, sacará más partido a su dinero en otra parte.

FAQ
La plataforma interna es de Great Wall, con transistores GaN y condensadores japoneses Rubycon de 105 °C. ASUS la respalda con diez años de garantía.
Sí. Trae un cable 12V-2×6 nativo de hasta 600 W y cumple ATX 3.1, la norma que obliga a aguantar los picos de consumo de las gráficas. Ante un pico que dobla su potencia nominal, el raíl de 12 V no baja de 11,48 V.
Mucho. El ventilador se queda parado hasta superar los 400 W de carga, y un botón permite desactivar ese modo. A plena carga marca 33,2 dBA, y su sello de ruido es Lambda A+.
Está certificada como 80 Plus Platinum y Cybenetics ETA Platinum. Su pico llega al 94% con un 40% de carga, justo donde se mueve un PC gaming de gama alta mientras juega. Con el equipo en reposo, en cambio, la eficiencia cae.
Es totalmente modular, con un ATX de 24 pines, dos EPS 4+4, cuatro PCIe 6+2 y un 12V-2×6. Para almacenamiento y periféricos suma seis SATA y tres Molex, repartidos en mangueras de tres conectores.
Sí, si la vas a montar a la vista en un chasis de cristal y valoras el silencio. Con la fuente oculta pagas un diseño que no verás, y hay fuentes de 1000 W Platinum más baratas con prestaciones comparables.
La ASUS ROG Strix 1000W Platinum esconde una plataforma GaN de primer nivel bajo un diseño de escaparate. Sus tensiones apenas se mueven, el rizado es mínimo y la eficiencia roza el 94% justo donde juega un PC de gama alta. El ventilador no arranca hasta superar los 400 W, y la garantía llega a diez años.
A cambio, cuesta 246,95 €, más que otras fuentes de 1000 W con prestaciones comparables. Faltan peines en los cables y protección ante fallo del ventilador. Es una compra redonda si la fuente queda a la vista; si va escondida, hay opciones más sensatas.
Pro
- Eficiencia del 94% al jugar
- Ventilador parado hasta 400 W
- Tensiones y rizado impecables
- Plataforma GaN y condensadores Rubycon
- Diez años de garantía
- Cables flexibles y totalmente modulares
Cons
- Precio alto para 1000 W
- Diseño desaprovechado si queda oculta
- Ventilador sin protección ante fallos
- SATA de solo tres conectores
- Cables sin peines organizadores
- Eficiencia Energética
- Estabilidad de Voltaje y Regulación de Carga
- Supresión de Ripple y Ruido Eléctrico
- Diseño y Calidad de Construcción Interna
- Modularidad y Gestión de Cables
- Protecciones de Seguridad
- Calidad-Precio
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