Los detalles sobre el esquema de financiación de NVIDIA hacia OpenAI finalmente han visto la luz, y el veredicto es una cura de humildad para los analistas: la compañía pretende invertir apenas un tercio de la cifra inicial que el sector daba por sentada. Es el juego de las expectativas en Silicon Valley, donde un «hasta» puede esconder matices contractuales que cambian por completo la fotografía de una alianza.

Del «All-in» a la estrategia de goteo: ¿Qué está pasando con Jensen?

Hace solo unos meses, los mentideros tecnológicos ardían con una cifra astronómica: 100.000 millones de dólares. Ese era el supuesto compromiso que NVIDIA iba a depositar en las arcas del laboratorio de Sam Altman. Sin embargo, tras analizar los movimientos de Jensen Huang y los reportes financieros de Reuters, la realidad es más pragmática. La inversión de NVIDIA en OpenAI se está cerrando finalmente en torno a los 30.000 millones de dólares.

Sigue siendo una cifra de infarto —la mayor asociación en la historia de la compañía verde—, superando con creces los 20.000 millones del acuerdo de licencias con Groq o su participación del 4% en Intel. Pero, ¿por qué este recorte? La clave reside en que NVIDIA no está soltando el maletín de golpe. El proceso es gradual y responde a una hoja de ruta de infraestructura: OpenAI será de los primeros clientes en recibir la arquitectura Vera Rubin y planea absorber hasta 10 GW de potencia de cómputo de NVIDIA en los próximos años.

Latencia, competencia y el «miedo» a la dependencia

No todo es una luna de miel financiera. En el trasfondo de esta inversión de NVIDIA en OpenAI subyace una tensión tecnológica palpable. Informes internos sugieren que OpenAI no está del todo cómoda con la latencia del hardware actual de NVIDIA para tareas específicas de inferencia. Esto ha empujado a Altman a coquetear con alternativas como Groq y Cerebras, cuyo enfoque basado en SRAM ofrece ventajas de velocidad que los chips de NVIDIA aún pelean por igualar.

NVIDIA sabe que ver a su socio estrella pivotar hacia la competencia no es el escenario ideal. Por ello, estos 30.000 millones funcionan más como un ancla estratégica que como una simple inyección de capital. Es un movimiento para asegurar que, aunque OpenAI explore otros horizontes, los cimientos de su inteligencia sigan corriendo sobre silicio de Santa Clara.

Cifras clave del acuerdo:

  • Inversión final estimada: $30.000 millones.
  • Infraestructura prometida: Acceso prioritario a Vera Rubin.
  • Objetivo energético: 10 GW de computación IA en el medio plazo.

Al final, NVIDIA ha demostrado que sabe jugar al ajedrez mejor que nadie. Ha calmado las ansias de OpenAI sin comprometer toda su caja en un solo movimiento, manteniendo el control del suministro mientras los demás se pelean por las migajas de los 4 nanómetros. La guerra por el trono de la IA no se gana solo con fuerza bruta, sino sabiendo cuándo apretar el acelerador y cuándo revisar el contrato. Al fin y al cabo, hasta en el Olimpo de los chips, nadie quiere pagar tres veces más por el mismo asiento en primera fila.

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FAQ: Todo sobre la inversión de NVIDIA en OpenAI

¿Cuánto dinero invertirá finalmente NVIDIA en OpenAI? Aunque se rumorearon 100.000 millones, los informes actuales indican que la inversión de NVIDIA en OpenAI se situará cerca de los 30.000 millones de dólares.

¿Por qué es menor de lo esperado? NVIDIA ha optado por un proceso de inversión gradual vinculado a hitos de infraestructura y entregas de hardware, en lugar de un pago único masivo.

¿Qué hardware recibirá OpenAI con este acuerdo? Se espera que OpenAI sea uno de los clientes prioritarios de la nueva arquitectura Vera Rubin de NVIDIA, optimizando su capacidad de cómputo a gran escala.

¿Existe conflicto entre ambas empresas? Hay tensiones por la latencia del hardware de NVIDIA, lo que ha llevado a OpenAI a probar chips de competidores como Groq, algo que NVIDIA intenta mitigar con este acuerdo.

¿Cómo afecta esto al mercado de la IA? Consolida a NVIDIA no solo como proveedor, sino como accionista clave del laboratorio de IA más influyente del mundo, blindando su ecosistema frente a rivales.