Hay juegos que no desaparecen aunque pasen los años. Siguen ahí, reclamando una segunda vida mientras su comunidad insiste en que el hardware actual merece algo mejor. Bloodborne es uno de ellos. Ahora, con el cierre de Bluepoint Games y la paralización de un proyecto creado por un aficionado, la posibilidad de ver una versión renovada del título parece todavía más distante.

La decisión de Sony no solo afecta a un desarrollo no oficial; también reabre el debate sobre qué lugar ocupa esta licencia dentro de la estrategia actual de PlayStation.

Un remake que se enfría mientras la comunidad insiste

Bloodborne se lanzó en 2015 como exclusivo de PlayStation y pronto se convirtió en uno de los RPG de acción más valorados de su generación. Su ambientación gótica, el ritmo agresivo del combate y la dirección creativa de Hidetaka Miyazaki marcaron una identidad muy definida dentro del catálogo de FromSoftware.

Durante años, los jugadores han reclamado una actualización técnica que elimine el límite de 30 fps y permita resoluciones superiores en consolas modernas. El estudio que parecía mejor posicionado para asumir esa tarea era Bluepoint Games, responsable del remake de Demon’s Souls en 2020. Sin embargo, su reciente cierre ha alterado por completo ese escenario.

A esa noticia se suma otro movimiento relevante: Sony envió una notificación por uso indebido de marca a un desarrollador independiente que trabajaba en Bloodborne: Top Down Arena, una reinterpretación del juego con perspectiva inspirada en títulos tipo Diablo. El creador decidió detener el proyecto tras recibir la advertencia formal. No es la primera vez que una iniciativa no oficial relacionada con esta licencia termina de la misma forma.

La combinación de ambos factores —el fin de Bluepoint y el bloqueo a propuestas de fans— reduce las expectativas de un anuncio inminente, al menos a corto plazo.

Emulación, frustración y un mercado que observa

Ante la ausencia de un parche oficial o una versión remasterizada, parte de la comunidad ha optado por alternativas técnicas. El emulador shadPS4 permite ejecutar el juego en PC con mejoras visibles: tasas de 60 fps o superiores, mayor resolución y ajustes gráficos personalizables. No obstante, el proceso requiere un equipo potente y una configuración que no está al alcance de todos.

Mientras tanto, Sony ha centrado buena parte de su discurso reciente en proyectos multijugador y servicios persistentes. Esa orientación genera inquietud entre quienes prefieren experiencias individuales cerradas y bien definidas, como la que ofreció Bloodborne.

Nada impide que otro estudio interno retome la idea de un remake o una versión mejorada. La propiedad intelectual sigue siendo valiosa y el interés no ha disminuido. Sin embargo, el calendario de FromSoftware y la reorganización interna en PlayStation Studios hacen que cualquier movimiento parezca lejano.

Bloodborne continúa vivo gracias a su comunidad, pero el impulso oficial que muchos esperan sigue sin materializarse. Por ahora, la versión original de PS4 —o la emulación en PC— es el único camino para revisitar Yharnam con un rendimiento acorde a 2026.

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FAQ

¿Por qué Sony canceló el remake fan de Bloodborne?

Por uso no autorizado de la marca y la propiedad intelectual asociada al juego.

¿Bluepoint iba a desarrollar un remake oficial?

No había anuncio confirmado, pero el estudio era el candidato más lógico tras su trabajo con Demon’s Souls.

¿Existe actualmente un remaster oficial de Bloodborne para PS5?

No. La versión disponible sigue siendo la de PS4 con límite de 30 fps.

¿Se puede jugar a 60 fps en PC?

Sí, mediante emulación con herramientas como shadPS4, siempre que el hardware lo permita.

¿FromSoftware está trabajando en un nuevo Bloodborne?

No hay información oficial que confirme un nuevo proyecto relacionado con la saga.