NVIDIA ha terminado de soltar lastre. Esta semana, el gigante de los semiconductores ha liquidado hasta el último céntimo de su participación en ARM. Así, cierra un círculo que comenzó con aquel ambicioso (y fallido) intento de compra hace años. Pero no te equivoques: este movimiento no es una rabieta financiera. Es el prefacio de un cambio de guardia en el corazón de los centros de datos. El veterano x86 de Intel está pidiendo paso para liderar la era de la IA agéntica.
La paradoja de la arquitectura: Por qué ARM ya no es suficiente
Para entender por qué Jensen Huang ha decidido vender sus últimas acciones de ARM (valoradas en unos 140 millones de dólares), hay que mirar más allá de la billetera. Durante años, la NVIDIA estrategia CPU IA se ha centrado en la eficiencia casi monacal de ARM. ARM sirve para alimentar sus Superchips Grace y la futura plataforma Vera. Sin embargo, el mercado está mutando. Con la llegada de la IA agéntica —donde los modelos no solo responden, sino que ejecutan acciones, llamadas a APIs y orquestación lógica—, la potencia bruta en un solo hilo (single-thread) ha vuelto a ser la reina.
Aquí es donde ARM empieza a sudar. Según informes de analistas de GF Securities, la eficiencia en la programación de GPUs es superior en arquitecturas x86 cuando se trata de cargas de trabajo agénticas. Mientras que ARM brilla en configuraciones multinúcleo masivas, el x86 ofrece esa velocidad de «ráfaga» necesaria para que la GPU no se quede de brazos cruzados esperando instrucciones. Es un cuello de botella técnico que NVIDIA no puede permitirse. Por eso, si quiere que sus próximos sistemas Vera y Feynman dominen el mercado, debe reaccionar.
El pacto de caballeros: Intel entra en el rack de NVLink
Lo que hace meses parecía ciencia ficción hoy es una realidad de mercado. NVIDIA e Intel han firmado una alianza histórica. El objetivo es integrar procesadores x86 personalizados directamente en los racks de servidores NVLink-fused. Esta NVIDIA estrategia CPU IA busca ofrecer a los grandes clientes de la nube (hyperscalers) lo mejor de ambos mundos. Por un lado, la capacidad de cómputo de las GPUs de NVIDIA. Por otro, la compatibilidad nativa del ecosistema x86, donde ya reside todo su software, firmware y capas de virtualización.
- Vera CPUs: Seguirán siendo mayoritariamente ARM por ahora, centradas en la eficiencia.
- Feynman (2028): Podría ser el escenario del gran desembarco del x86 como solución primaria.
- Inversión: NVIDIA ha reforzado este vínculo inyectando 5.000 millones de dólares en acciones de Intel.
Este movimiento es un «Financial Play» con trasfondo técnico. Al vender ARM, NVIDIA se desprende de una inversión puramente financiera para centrarse en ser agnóstica respecto a la arquitectura. Si el cliente necesita x86 para sus agentes de IA, NVIDIA se lo dará de la mano de Intel. Al final del día, a Jensen Huang no le importa de qué color sea el gato. Lo importante es que cace ratones (y procese tokens) más rápido que nadie.
Un futuro híbrido
NVIDIA ha demostrado que no se casa con nadie si el rendimiento está en juego. La salida de ARM es el punto final a un romance complicado. Además, es el inicio de un «matrimonio de conveniencia» con Intel que promete redefinir el hardware de los centros de datos. La guerra de las arquitecturas está más viva que nunca. Por eso, parece que el viejo x86 tiene todavía unos cuantos trucos bajo la manga para la era de los agentes inteligentes.
¡Quién nos iba a decir que el futuro de la IA pasaba por rescatar al viejo archienemigo de Santa Clara!
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Preguntas frecuentes sobre la nueva estrategia de NVIDIA
La venta es una decisión financiera y estratégica. NVIDIA sigue siendo licenciataria de ARM, pero al vender sus acciones se posiciona como una empresa neutral que puede colaborar con Intel para adaptar la NVIDIA estrategia CPU IA según las necesidades del mercado.
El x86 suele ofrecer mejores velocidades de ejecución en un solo hilo, algo crítico para la orquestación de tareas y llamadas a sistemas externos que realizan los agentes de IA, evitando que las GPUs queden inactivas.
No. La arquitectura Vera presentada recientemente sigue siendo ARM. Sin embargo, la NVIDIA estrategia CPU IA ahora incluye una diversificación hacia el x86 para ofrecer racks de servidores más flexibles y compatibles con el software empresarial existente.
Se espera que las primeras soluciones conjuntas para centros de datos y SoCs para portátiles empiecen a materializarse entre finales de 2027 y 2028, coincidiendo con la arquitectura Feynman.
Aunque pierde a un accionista relevante, ARM sigue siendo el núcleo de muchos productos de NVIDIA. No obstante, el impulso de NVIDIA hacia el x86 podría reducir el «momentum» de ARM en el sector de servidores de IA de alto rendimiento.


