Durante meses parecía una victoria clara para los consumidores. Europa había puesto sobre la mesa una ley que, sobre el papel, acababa con la obsolescencia programada en móviles y garantizaba hasta cinco años de actualizaciones.

El problema es que la letra pequeña ha hablado… y lo ha hecho alto y claro.

La famosa “ley de los cinco años” no obliga realmente a las marcas a actualizar sus teléfonos. Y ese pequeño matiz cambia por completo el escenario.

La promesa: cinco años de actualizaciones para todos

La normativa europea de ecodiseño y etiquetado energético, que entró en vigor en 2025, fue presentada como el golpe definitivo contra la obsolescencia programada. La idea era simple y potente: móviles más duraderos, más sostenibles y con soporte de software prolongado.

Durante meses se dio por hecho que las marcas estarían obligadas a ofrecer al menos cinco años de actualizaciones de sistema y seguridad. Algo que encajaba perfectamente con el discurso ecológico y de protección al consumidor.

Pero había un detalle que pasó desapercibido.

El problema está en cómo está redactada la norma. El texto no dice que los fabricantes deban ofrecer actualizaciones durante cinco años. Dice que si deciden ofrecerlas, deben hacerlo gratis y durante ese periodo.

Ese “si” condicional lo cambia todo.

En la práctica, la ley regula cómo deben ser las actualizaciones si existen, pero no obliga a que existan. Una marca puede lanzar un móvil con soporte mínimo o incluso nulo y, legalmente, estaría cumpliendo la normativa.

No es una prohibición. Es una recomendación con incentivos.

La etiqueta energética tampoco obliga

Quizá podría pensarse que la nueva etiqueta energética europea solucionaría el problema. Y en parte ayuda… pero no salva la situación.

El sistema de puntuación da más puntos a los fabricantes que prometen cinco, seis o siete años de actualizaciones, lo que mejora la nota de reparabilidad del dispositivo. Sin embargo, no impide vender móviles con poco soporte: simplemente les asigna una peor calificación.

Es un sistema de premios, no de castigos.

Qué significa esto para el usuario

La consecuencia es clara: ya no basta con confiar en que “Europa lo exige”. A la hora de comprar un móvil, toca mirar con lupa la política concreta de actualizaciones de cada marca.

Algunas, como Samsung o Google, han ido incluso más allá del mínimo y ofrecen hasta siete años de soporte. Otras, en cambio, están leyendo la ley al pie de la letra y reduciendo compromisos.

El móvil puede seguir funcionando, sí, pero con menos parches de seguridad y mayor riesgo a largo plazo.

Puedes seguir a HardwarePremium en FacebookTwitter (X)InstagramThreads, BlueSky o Youtube. También puedes consultar nuestro canal de Telegram para estar al día con las últimas noticias de tecnología.

FAQ

¿La ley europea obliga a dar cinco años de actualizaciones?

No. La normativa solo regula cómo deben ser las actualizaciones si se ofrecen, pero no obliga a las marcas a proporcionarlas.

¿Entonces la obsolescencia programada sigue siendo legal?

Sí. La ley no prohíbe vender móviles con poco o ningún soporte de software, solo penaliza su puntuación en la etiqueta energética.

¿Qué marcas ofrecen más años de soporte?

Algunas marcas como Samsung o Google garantizan hasta siete años de actualizaciones en sus modelos más recientes.

¿La etiqueta energética garantiza actualizaciones?

No. Solo mejora la puntuación del móvil si hay compromiso de soporte, pero no obliga legalmente a actualizar.

¿Qué debería mirar el comprador ahora?

La política específica de actualizaciones de cada marca, ya que la ley europea no garantiza soporte por defecto.