Dar el salto al direct drive ya no está limitado a presupuestos elevados. Durante años fue terreno de setups ambiciosos y marcas consolidadas. El PXN VD6 llega para romper esa barrera con una propuesta clara y accesible. Promete fuerza suficiente y sensaciones directas sin complicaciones innecesarias. No busca impresionar con cifras extremas ni acabados premium, sino ofrecer una experiencia realista y funcional. Tras varias sesiones, queda claro que no solo apunta a principiantes. También resulta atractivo para quienes vienen de un G29 y buscan algo más serio, con una base sorprendentemente sólida.
| Especificación | PXN VD6 Direct Drive |
|---|---|
| Posicionamiento | |
| Segmento | Direct Drive entrada Alternativa a CSL DD y MOSA R5 |
| Gama | VD4 · VD6 · VD10 |
| Motor y Fuerza | |
| Par motor | 6 Nm sostenidos · 7 Nm pico |
| Encoder | 24-bit · 16,7 M puntos por vuelta |
| Motor | Servo 20 polos de baja inercia |
| Construcción y Conexiones | |
| Chasis | Aluminio con paneles plásticos |
| Alimentación | 24 V · ~90 W |
| Puertos | USB-C · Pedales · Accesorios · E-Stop |
| Quick Release | |
| Sistema | QR rápido con pines pogo, sin holguras |
| Volante (bundle) | |
| Modelo | WDS R2 (D-shape) / W (según pack) |
| Diámetro | ≈300 mm |
| Controles | 13 botones · Funky · 2 rotaries |
| Levas | Magnéticas Hall + analógicas (según versión) |
| Pedales y Software | |
| Pedales | 3 (gas, freno, embrague) con ajuste de dureza |
| Software | PC + App móvil (FFB, damping, inercia, ángulo) |
| Compatibilidad y Precio | |
| Plataforma | PC |
| Precio orientativo | Base ~339 € · Bundles ~350–499 € |
Embalaje y accesorios
El PXN VD6 llega en una caja nada lujosa, pero suficientemente bien protegido. El embalaje usa inserts de espuma densa que mantienen cada pieza firme durante el transporte. Las esquinas del volante y la base vienen reforzadas con poliestireno de alta densidad.
Dentro, PXN incluye todos los cables esenciales: alimentación, USB-C para PC y cables específicos para pedales y periféricos. También se incluye un set básico de tornillos y arandelas para montaje rápido. No hay manual voluminoso, sino una guía rápida de inicio con imágenes claras. Quizas un manual más detallado hubiera sido útil, sobre todo si es tu primera base direct drive.
El paquete incluye además un adaptador de fuente más largo que el del PXN V10 Ultra, lo que facilita ubicar la base sin que el cable tire hacia atrás. Un detalle menor, pero valorado por quienes montan setups ajustados. No se incluye llave Allen extra ni accesorios adicionales más allá de lo estrictamente necesario.
Diseño y construcción
La base del PXN VD6 apuesta por un diseño sobrio, dominado por el negro y líneas angulosas. Combina chasis de aluminio con paneles plásticos frontales y traseros. No transmite sensación premium, pero sí solidez estructural. En mano pesa más de lo que aparenta, y eso juega a su favor desde el primer contacto.
El volante incluido en los bundles, como el WDS R2, sube a 300 mm de diámetro, con formato D-shape y recubrimiento sintético tipo cuero. El aro es ligero y ahí se nota el enfoque de entrada. Flexa ligeramente si lo fuerzas, aunque en conducción normal no resulta molesto. Los botones son funcionales, de tacto simple, sin aspiraciones “pro”. Cumplen, sin más.
El corazón del conjunto es su motor Direct Drive de 6 Nm sostenidos, con picos cercanos a 7 Nm. En frío se aprecia cierto “cogging” al girar a mano, pero desaparece en cuanto la base está energizada. En marcha, el giro se siente directo y limpio. El encoder de 24 bits aporta precisión y buena lectura de microdetalles.
El quick release, con pines pogo, es una de las sorpresas positivas. El acople es rápido, firme y sin holguras apreciables. No es metálico, pero funciona mejor de lo esperado. Las levas magnéticas tienen buen retorno, aunque están algo alejadas del aro, lo que puede exigir estirar más los dedos.
Conexiones
En la parte trasera del PXN VD6 se concentra todo lo necesario para montar un setup limpio y funcional. La conexión principal se realiza mediante USB-C, pensada exclusivamente para PC, lo que simplifica el planteamiento y evita dependencias de licencias externas. Aquí no hay trucos ni autenticaciones ocultas: conectas y juegas.

El puerto para pedales reúne todo el cableado y ayuda a mantener el espacio ordenado, algo muy útil en escritorios pequeños. Junto a él está el conector para shifter y accesorios, lo que deja claro que el VD6 está pensado para ampliarse con el tiempo.
La alimentación se realiza mediante un DC IN de 24 V, suficiente para mantener los 6 Nm sin pérdida de fuerza en un uso normal. También incluye un puerto USB-A para futuros periféricos y un conector para E-Stop, poco común en esta gama.
No es el panel trasero más completo, pero sí está bien diseñado. Todo está bien marcado, es fácil de acceder y pensado para un uso práctico. PXN no busca llamar la atención aquí. Busca que funcione. Y cumple.
Volante

El volante incluido con el PXN VD6, como el WDS R2, se siente distinto desde el primer giro. Su diámetro de 300 mm es más propio de un GT actual que de un volante pequeño. Esto obliga a mover más los brazos y ofrece una conducción algo más calmada, sobre todo en curvas cerradas.
El aro es D-shape y está cubierto con un material sintético que PXN llama “ultra fiber leather”. No es cuero premium, pero el tacto es correcto y el agarre responde bien incluso en sesiones largas. El microperforado en algunas zonas ayuda a mantener las manos secas cuando empiezan a sudar.
En la construcción se nota que es un producto de entrada. El volante es ligero y puede flexar un poco si se fuerza, sobre todo en la parte superior. En conducción normal no resulta molesto, pero deja claro que es un kit ajustado de precio. A nivel visual es discreto, sin luces llamativas ni detalles innecesarios.
Levas y botones
En controles, el WDS R2 incluye unos 13 botones, un mando tipo hat y dos rotaries. El tacto es sencillo y algo plástico, pero responde bien. No transmite sensación premium, aunque tampoco da problemas en el uso diario. Las levas principales son magnéticas y tienen un retorno claro. Además, añade levas analógicas pensadas para embrague o doble clutch.
El sistema de levas funciona correctamente, aunque están algo alejadas del aro y obligan a estirar más los dedos. Al principio puede resultar extraño, pero la mayoría se adapta rápido. No es perfecto, pero resulta una propuesta ambiciosa para este nivel de precio.
Pedalera

La pedalera del PXN VD6 mejora la sensación del conjunto desde el primer momento. Es metálica, compacta y transmite más solidez de lo habitual en packs de entrada. No hay flexiones raras ni sensación de juguete. Su diseño es simple, pero se percibe como un producto serio nada más sacarla de la caja.
La posición de los pedales es cómoda y natural. No ofrece muchos ajustes, pero resulta fácil adaptarse a ella. Bien fijada al suelo o a un cockpit, se siente estable. Si se usa sobre mesa o alfombra, es recomendable asegurarla para evitar que se mueva, algo bastante común en este rango de precio.
PXN utiliza sensores Hall Effect en todos los pedales, una decisión muy acertada. No hay potenciómetros, lo que reduce el desgaste y mejora la fiabilidad con el paso del tiempo. La lectura del recorrido es estable y la sensación al acelerar o frenar resulta limpia, sin saltos ni fallos extraños.
El freno no es de célula de carga, y conviene dejarlo claro. Funciona por recorrido, como la mayoría en esta gama. Aun así, PXN incluye un módulo de muelle y elastómero que cambia mucho el tacto. Al montarlo, el freno se vuelve más duro y progresivo. No llega a ser un load cell, pero se siente más cercano a un freno real de lo que cabría esperar.
Experiencia de uso
La primera sensación al usar el PXN VD6 es clara: esto ya es direct drive de verdad. La fuerza se nota desde el primer giro. Los 6 Nm son más que suficientes para quien viene de un G29 o de volantes por correas. No resulta excesivo, pero tampoco se queda corto. Quizas incluso llegues a prefierir bajar un poco la fuerza en sesiones largas.
En pista, el feedback es directo y fácil de leer. Se sienten bien los pianos, los baches y las pérdidas de agarre. El encoder de 24 bits ayuda a que el volante sea preciso, sobre todo cerca del centro. Eso sí, no es el sistema más suave del mercado. En algunos momentos, los cambios de fuerza pueden sentirse algo bruscos.
La experiencia mejora ajustando el software. Dedicando algo de tiempo a parámetros como fricción, inercia o amortiguado, el VD6 se vuelve más agradable. No es un volante perfecto nada más sacarlo de la caja, pero responde bien a los ajustes.
En sesiones largas, la base se comporta de forma estable. No hay bajadas de fuerza ni problemas de temperatura en un uso normal. El motor transmite confianza y ayuda a controlar derrapes con rapidez. Es un volante que se siente firme y predecible cuando el coche empieza a moverse al límite.
Software
El software de PXN no llama la atención al principio, pero acaba siendo importante en el uso diario. La base VD6 se puede ajustar desde PC y desde el móvil, algo poco común en esta gama y muy cómodo para muchos usuarios.
La interfaz es sencilla y fácil de entender. No es vistosa, pero funciona bien. Desde el panel principal se pueden ajustar opciones básicas como la fuerza, el giro, la fricción o el amortiguado. También permite centrar el volante, ver la temperatura y comprobar que todos los botones responden correctamente. Todo está bien organizado y es fácil de encontrar.
El software cumple sin destacar. No tiene el nivel de acabado de Fanatec o Moza, pero funciona mejor de lo esperado para PXN. La base reacciona rápido a los cambios y los ajustes se aplican al instante, algo clave cuando estás afinando sensaciones. El hardware tiene potencial, y el software será importante para mejorarlo con el tiempo.
Conclusiones PXN VD6
El PXN VD6 es un direct drive que no busca impresionar a primera vista, pero termina convenciendo en el uso diario. La fuerza se siente real, el feedback es claro y el conjunto transmite más solidez de la que su precio deja entrever. No es el volante más fino del mercado, pero sí uno honesto, pensado para quienes quieren dejar atrás los volantes por correas sin entrar en configuraciones complejas.
El hardware cumple bien en casi todos los apartados. La base es firme, el quick release funciona mejor de lo esperado y el volante, aunque sencillo, viene bien equipado. La pedalera es una de las grandes sorpresas del pack, sobre todo con el módulo de freno, que mejora mucho las sensaciones. El software no destaca, pero permite ajustar lo necesario para encontrar un punto cómodo.
No es un producto perfecto. Los acabados son correctos, el force feedback podría ser más suave y necesita algo de tiempo para ajustarse bien. Aun así, el PXN VD6 ofrece algo muy valioso: sensaciones direct drive accesibles y creíbles. Para muchos, será su primer volante realmente serio. Y en este rango de precio, eso ya es un logro. Por 419 euros, ofrece incluso 1 Nm más que su rival directo, el Moza R5.
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El PXN VD6 es un direct drive honesto que cumple mejor en pista que en ficha técnica. No presume de acabados ni de refinamiento extremo, pero ofrece fuerza real, buen nivel de detalle y una base sólida para crecer. El volante es funcional, la pedalera sorprende por sensaciones y el software permite ajustar lo necesario para encontrar un buen equilibrio. Requiere algo de tiempo para afinarlo y no alcanza la finura de opciones más maduras, pero a cambio ofrece una experiencia directa y creíble. Para quienes vienen de volantes por correas, es un salto claro y satisfactorio.
Pros
- Direct drive real y accesible
- Fuerza suficiente para competir
- Pedalera metálica convincente
- Buen quick release
- Gran relación calidad-precio
Cons
- Acabados mejorables
- Force feedback menos pulido
- Volante algo flexible
- Solo compatible con PC
- Calidad de construcción
- Pedalera
- Ecosistema
- Precio
- Sensación de dirección
- Detalle del FFB


















