La próxima cabina de los eléctricos de Volkswagen no apuesta por el futurismo minimalista, sino por una mirada consciente al pasado: un interior que rescata la estética ochentera, los cuadros de instrumentos clásicos y, sobre todo, los botones que desaparecieron en la transición al táctil.

Frente a las superficies limpias y carentes de relieves que dominaron la década reciente, la marca alemana reivindica ahora la ergonomía, la memoria muscular y la calidez visual de sus iconos históricos.

Un giro de timón en el interior de los EV: contexto y motivos

Durante años, Volkswagen abrazó la tendencia dominante en los eléctricos: menos botones, más gestos en pantalla, interfaces simplificadas. Sin embargo, la experiencia no ha resultado tan ideal como prometía dicho discurso. La propia compañía reconoce que eliminar mandos físicos fue un error: los estudios internos apuntan a que los botones mejoran la precisión al volante y reducen la distracción frente al uso exclusivo de paneles táctiles.

Ese cambio de visión cristaliza en su nuevo concepto de cabina, inspirado en la identidad visual de los ochenta. El primer exponente será el ID. Polo, el eléctrico más asequible del catálogo cuando llegue “más adelante este año”.

Recupera un cuadro de estilo clásico extendido sobre una pantalla de 10 pulgadas, con reloj digital retro y un enfoque gráfico que remite al espíritu del mítico Golf de primera generación. Es decir, no tienes el cuadro retro, pero tienes una imagen muy próxima del mismo.

Junto a él, un sistema de infoentretenimiento de 13 pulgadas convive con una franja de controles físicos dedicados bajo la pantalla. No desaparecen las superficies táctiles, pero se reequilibran: la prioridad vuelve a estar en lo que se puede pulsar sin mirar.

Ergonomía y vuelta al “click”: el futuro de la automoción

Los aficionados a la conducción encontrarán un volante repleto de accesos directos, mandos en la puerta y controles que devuelven esa sensación mecánica que muchos echaban de menos en los EV actuales. En cambio, la experiencia deja atrás la frialdad de las interfaces planas y el abuso de animaciones luminosas.

El retorno a lo físico no significa renunciar a lo digital: convive con visualizaciones modernas, algunas tan curiosas como la animación tipo cinta de cassette, aunque Volkswagen promete moderación para no caer en lo exótico por lo exótico.

La decisión también dialoga con la industria. Mientras otros fabricantes defendieron la desaparición del “click” por motivos de simplicidad (y de costes), el mercado está virando hacia la combinación de pantalla + botón como estándar más seguro y cómodo. En el ID. Polo, ese enfoque llega con vocación de identidad propia: un eléctrico que suena a presente… pero se siente como un guiño al garaje de los ochenta.

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FAQ – Sobre Volkswagen y su «regreso» a los botones físicos

¿Por qué Volkswagen recupera los botones físicos en sus eléctricos?

Porque la marca considera que mejoran la seguridad, la ergonomía y reducen la distracción frente al uso exclusivo de pantallas táctiles.

¿Qué modelo estrenará este nuevo diseño interior?

El cambio debutará en el VW ID. Polo, que será el eléctrico más económico de la gama.

¿El interior es totalmente retro o combina elementos modernos?

Combina estética ochentera con pantallas de 10” y 13”, manteniendo mandos físicos para algunas funciones.

¿El cuadro de instrumentos es analógico?

No: es digital, pero inspirado visualmente en los cuadros clásicos de modelos como el Golf 1.

¿Esto llegará a más modelos eléctricos de VW?

Volkswagen plantea esta cabina como una nueva dirección de diseño, por lo que es previsible que se extienda a futuros EVs.