El Google Pixel 10 Pro XL con el chip Tensor G5 no alcanza cifras récord en potencia bruta, pero ha dado un golpe sobre la mesa en un terreno inesperado: la estabilidad gráfica. Los últimos tests de 3DMark han revelado un rendimiento sorprendentemente consistente que lo coloca por delante de rivales como el Galaxy S25 Ultra y el OnePlus 13.

¿Qué ha demostrado el Pixel 10 Pro XL en las pruebas?

En el WildLife Extreme Stress Test de 3DMark, un benchmark pensado para exprimir al máximo la GPU, el Pixel 10 Pro XL consiguió un 95,1% de estabilidad, un resultado de primer nivel.
Esto significa que, incluso tras 20 repeticiones del test, el teléfono apenas pierde rendimiento. Para ponerlo en contexto:

  • Galaxy S25 Ultra: 59,4%
  • OnePlus 13: 68,9%
  • Pixel 9 Pro XL (anterior generación): 63,8%

El salto se debe, en gran parte, al cambio de nodo de fabricación en el Tensor G5, fabricado por TSMC, que logra mantener temperaturas y consumos más equilibrados.

¿Qué significa realmente para nosotros?

Aunque este resultado impresiona en papel, no todo son buenas noticias. En términos de potencia bruta, el Pixel 10 Pro XL sigue quedando por debajo de la competencia. Mientras el Galaxy S25 Ultra alcanza 3.628 puntos incluso con thermal throttling, el Pixel se queda en 3.252 puntos de máximo rendimiento.
En otras palabras, el Pixel no es el más rápido, pero sí el más consistente. Para usuarios que odian notar caídas de FPS en juegos o picos de calor molestos, esta puede ser una diferencia tangible en el día a día.

Además, Google sigue apostando por integrar IA en fotografía y eficiencia energética, reforzando un perfil de móvil premium que no compite en fuerza bruta, sino en experiencia equilibrada.

Precio, colores y disponibilidad

El Pixel 10 Pro XL ya está disponible en mercados clave como Estados Unidos y Europa. Se ofrece en colores Obsidian, Hazel y Snow, con un precio base de 1.199 € en su versión de 256 GB. En Amazon y distribuidores oficiales ya puede reservarse con envío inmediato.

El Google Pixel 10 Pro XL con Tensor G5 no será el rey de los benchmarks, pero sí se ha convertido en un campeón de la estabilidad gráfica. Para quienes buscan un smartphone fiable, sin bajones de rendimiento en juegos o apps exigentes, esta puede ser la mejor carta de Google frente a gigantes como Samsung y OnePlus.

Al final, la lección es clara: la potencia máxima impresiona en titulares, pero la consistencia es lo que marca la diferencia.

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