Las ASUS ROG XREAL R1 prometen algo concreto: meter una pantalla de 171 pulgadas en unas gafas de realidad aumentada. Detrás hay trabajo conjunto de ASUS y XREAL, con dos paneles Micro-OLED de Sony a 1080p por ojo. Además, presumen de 240 Hz, el doble que la mayoría de sus rivales, aunque esa cifra tiene letra pequeña. Cuestan 849,99 €, así que la duda no es si impresionan, sino a quién le compensa pagarlas.

ASUS ROG XREAL R1: características principales

Ficha técnica de las gafas de realidad aumentada analizadas

ModeloASUS ROG XREAL R1ASUS + XREALGafas de realidad aumentada con enfoque gaming
Pantallas2 x Sony Micro-OLED de 0,55″1920 x 1080 píxeles por ojo · 40 píxeles por grado
Frecuencia de refresco120 Hz nativos · hasta 240 HzREESCALADOLos 240 Hz llegan con Frame Rate Boost y cuestan nitidez
Respuesta y latencia0,01 ms de respuesta · 3 ms de movimiento a imagen
Brillo y color700 nits · 106% sRGB
Campo de visión57 gradosEquivale a una pantalla de 171 pulgadas a 4 metros
Distancia de pantallaAjustable de 1 a 10 metros
Seguimiento3DoF nativoModos de anclaje espacial y seguimiento
LentesAtenuación electrocrómica en 3 nivelesTransparencia automática al apartar la vista de la pantalla
Distancia interpupilarDos variantes físicas57-66 MM66-75 MMCon ajuste fino adicional por software
AudioAltavoces abiertos firmados por BoseMatriz de micrófonos con cancelación de ruido
Conexión de las gafas1 x USB-C con DisplayPort Alt ModeVídeo y alimentación por un solo cable
ROG Control Dock2 x HDMI 2.0 · 1 x DisplayPort 1.4 · 2 x USB-C de entrada · 1 x USB-C de salidaINCLUIDO21,5 x 2,5 x 10 cm · 230 g · joystick para el menú en pantalla
AjustePatillas con 3 posiciones de ánguloAlmohadillas nasales intercambiables en tallas M y L
IluminaciónAura RGB en ambas patillas
CertificacionesTÜV Flicker Free · TÜV Low Blue Light · TÜV Eye Comfort
Peso91 g
Contenido de la cajaGafas, dock, estuche rígido, marco para lentes graduadas, almohadillas nasales y paño1 cable USB-C a USB-C y 2 cables USB-A a USB-C
Precio849,99 €

ASUS ROG Xreal R1 Ed. 20 – Gafas de Realidad Virtual

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Embalaje y accesorios de las ASUS ROG XREAL R1

Las ASUS ROG XREAL R1 llegan en una sola caja de cartón rígido, negra por completo y con compartimentos. Dentro van las gafas y el ROG Control Dock, la base que las conecta a cualquier salida de vídeo. Que el dock venga incluido cambia la cuenta del precio, porque sin él muchas consolas y sobremesas se quedarían fuera.

Las gafas viajan en un estuche rígido, algo lógico en un producto pensado para salir de casa. Junto a ellas aparecen almohadillas nasales en tallas M y L, un paño de limpieza y la documentación. Lo más útil para quien necesita graduación es el marco para lentes graduadas, que se engancha bajo el puente nasal. Trae unas lentes de muestra que sirven de plantilla: basta con llevarlo a la óptica y pedir las tuyas.

El capítulo de cables es donde ASUS se queda corta. La caja incluye un cable USB-C a USB-C, reservado para las gafas, y dos USB-A a USB-C para el dock. Uno lleva los datos y el otro la alimentación, que exige un puerto capaz de entregar 5 V y 3 A. Si tu equipo no tiene un USB-A así, tendrás que comprar otro cable USB-C a USB-C.

Es un fallo menor, pero molesto en un producto de 849,99 €. Un cable cuesta muy poco y evitaría que alguien se quede sin usar el dock el primer día. Tampoco viene la cámara que admite el conector central del puente nasal, aunque eso ya entra en el terreno de los extras.

Diseño y construcción: estética ROG en unas gafas AR

Las ASUS ROG XREAL R1 no intentan pasar por unas gafas de sol. El marco superior es grueso, las líneas son angulosas y las patillas lucen iluminación RGB. Aquí manda la estética gamer, y quien busque discreción tendrá que mirar a otra parte.

Montura y lentes

La montura rompe con el aire tradicional de las AirVision M1, la anterior propuesta de ASUS en este terreno. Ahora dominan las aristas marcadas, los chaflanes en las patillas y un plástico rígido de buen tacto. El acabado está a la altura de lo que cuestan.

Toda la electrónica de las pantallas se aloja en la franja superior, que por eso resulta tan gruesa. Debajo, las lentes usan un diseño de prisma plano en lugar del clásico espejo curvo. Ese cambio reduce el volumen justo delante de los ojos, y se agradece cuando llevas un rato jugando.

El puente nasal es grueso y estructural, con un travesaño que refuerza el conjunto. En su parte inferior reserva tres anclajes: dos para el marco de lentes graduadas y uno central para una cámara opcional. A diferencia de algunos modelos de XREAL, el frontal no es desmontable.

Patillas, ajuste y comodidad

Las patillas combinan bisagras flexibles con tres posiciones de ángulo. Parece un detalle menor, pero no lo es: con el ángulo equivocado, parte de la pantalla virtual se queda fuera de tu vista. Conviene dedicar un par de minutos a encontrar el punto justo antes de la primera partida.

El apoyo en la nariz se ajusta con almohadillas intercambiables en tallas M y L. Con 91 gramos, las ASUS ROG XREAL R1 pesan bastante más que unas gafas normales, y casi todo ese peso cae hacia delante. Por eso la nariz acaba notándolo en sesiones largas, aunque resultan más cómodas de lo que aparentan. A eso se suma que el marco superior se calienta con el uso, algo que se nota en la frente.

En la parte ancha de cada patilla hay una línea de nueve LED con iluminación Aura RGB configurable. No aporta nada funcional. Es puro guiño a la estética ROG, y quien juegue con ellas puestas ni siquiera la verá.

Controles, sonido y conexión

La patilla izquierda remata en el único puerto USB-C, por el que entran vídeo y alimentación con un solo cable. La derecha reúne tres botones: uno de acceso rápido, otro de menú y un basculante para recorrer las opciones. Conectadas a un móvil, son la única vía para ajustarlas.

Arriba y abajo de ambas patillas se abren las rejillas de los altavoces, firmados por Bose. Los acompañan cuatro micrófonos con cancelación de ruido, repartidos entre los dos bordes.

ROG Control Dock: el puente hacia PC y consolas

Las gafas solo tienen un USB-C, y no cualquier USB-C sirve. El puerto del equipo debe sacar vídeo por DisplayPort y dar alimentación a la vez. Portátiles, consolas portátiles y muchos móviles cumplen, pero la mayoría de tarjetas gráficas y consolas de sobremesa no.

Para eso está el ROG Control Dock, una caja poligonal de plástico con serigrafías al estilo ROG. Mide 21,5 x 10 cm, con apenas 2,5 cm de grosor, y pesa 230 gramos. Detrás recibe dos HDMI 2.0 y un DisplayPort 1.4, y delante sale el USB-C que alimenta a las gafas.

Completan la trasera dos USB-C de entrada: uno lleva datos y corriente, y el otro solo corriente. ASUS separa vídeo, datos y alimentación para que el dock funcione con casi cualquier equipo. A cambio, el escritorio se llena de cables, algo que en un sobremesa se nota bastante.

Un mando de monitor sobre la mesa

Arriba hay un botón de encendido, otro para volver atrás y un joystick para navegar por el menú en pantalla. Funciona igual que el de un monitor ASUS, y es mucho más cómodo que pelearse con los botones de la patilla. Unos LED indican además qué entrada está activa y el estado de la alimentación.

Con varias fuentes conectadas, el dock permite saltar de una a otra sin desenchufar nada. Así, las ASUS ROG XREAL R1 pueden servir de pantalla al PC y a la consola sin tocar un cable. También aplica mapeado de tonos HDR10 a la señal que recibe.

Su pega es el tamaño. Para acompañar a unas gafas pensadas para moverse, podría ser bastante más compacto. Aun así, incluirlo de serie es un acierto: sin él, buena parte de las plataformas de juego se quedaría fuera.

Software y menú en pantalla: tres caminos para ajustarlas

El margen de ajuste es enorme para unas gafas. Las ASUS ROG XREAL R1 heredan el menú de los monitores de la marca. Hay tres caminos para llegar a él: los botones de la patilla, el joystick del dock y la aplicación DisplayWidget Center en Windows.

Los botones de la patilla

Sirven sobre todo cuando las conectas directamente a un móvil o una consola portátil. El botón rápido alterna con una pulsación entre modo inmersivo y transparente, y con dos abre el menú. Si lo mantienes, lleva directo al ajuste de Frame Rate Boost, el modo de 240 Hz.

El de menú cambia entre anclaje espacial y seguimiento, y una pulsación larga centra y fija la pantalla virtual. Por su parte, el basculante da acceso al menú rápido. Todo funciona, pero memorizar pulsaciones cortas, dobles y largas cuesta un par de sesiones.

Un menú de monitor gaming

Desde el dock, el menú arranca con cuatro accesos rápidos: brillo, tintado de las lentes, tamaño y distancia de la pantalla. Detrás espera un menú completo, calcado del de un monitor ROG. En Gaming están GamePlus, con mira superpuesta y contador de FPS, los nueve modos de GameVisual y Shadow Boost para aclarar sombras.

Ahí vive también el interruptor de los 240 Hz, desactivado de fábrica: las gafas trabajan a 120 Hz por defecto. No se puede combinar con el modo 3D. Imagen y Color añaden los ajustes habituales, del HDR a la saturación en seis ejes. La mejora de texto merece atención: al 50%, funciona bien.

Pantalla espacial, el corazón del menú

Es la sección que distingue a unas gafas de un monitor. Permite colocar la pantalla entre 1 y 10 metros, cambiar su tamaño y fijarla en un punto de la habitación. A 4 metros equivale a una pantalla de 171 pulgadas, y es la distancia que mejor funciona.

También elige el formato entre siete opciones, de 4:3 a 32:9, pasando por el vertical 9:16. En la práctica, el 16:9 es el formato que mejor resultado da. Completan la lista el estabilizador, la transparencia automática, la vista en una sola lente y el ajuste fino de distancia interpupilar.

DisplayWidget Center en Windows

En el PC, la vía más cómoda es la aplicación DisplayWidget Center, la misma que gestiona los monitores de ASUS. Las gafas aparecen como una pantalla más, con pestañas para juego, imagen y pantalla espacial. Suma extras como el modo AI Visual, que elige el perfil de imagen según el contenido.

El fallo está en la traducción: la pestaña de pantalla espacial sigue en inglés. Choca en un producto de 849,99 euros vendido en España. Queda pendiente la integración con Armoury Crate en las ROG Ally, que ASUS anuncia pero no hemos podido probar.

Pantalla y calidad de imagen: Micro-OLED a 171 pulgadas

Las ASUS ROG XREAL R1 usan dos paneles Micro-OLED de Sony de 0,55 pulgadas, uno por ojo, con resolución 1080p. Un prisma plano proyecta la imagen delante de ti y el cerebro funde ambas en una sola pantalla. Con 57 grados de campo de visión, es como mirar una tele de 171 pulgadas colocada a cuatro metros.

Nitidez, brillo y color

La densidad ronda los 40 píxeles por grado, suficiente para que la imagen se vea limpia en juegos y películas. El texto pequeño exige algo más: con un zoom del 110 al 130%, se lee sin esfuerzo y hasta permite trabajar. El brillo de 700 nits y la cobertura del 106% sRGB dan colores vivos, con el negro profundo propio del OLED.

Adaptarse a ellas tampoco cuesta. Con la distancia interpupilar adecuada, no aparecen ni visión doble ni mareo desde el primer minuto. Por eso conviene elegir bien entre la variante estrecha y la ancha antes de comprarlas.

Los 240 Hz tienen truco

El panel trabaja a 120 Hz nativos. Los 240 Hz llegan al activar Frame Rate Boost, que duplica la cifra por software. Ese atajo tiene un coste visible: la imagen pierde nitidez y los bordes vibran ligeramente. En sesiones largas, esa vibración termina por cansar la vista.

A 120 Hz esos defectos desaparecen, y la fluidez ya es muy buena para jugar. Así, los 240 Hz quedan como curiosidad más que como motivo de compra. Resulta irónico, porque es justo la cifra que ASUS pone en primer plano.

Tintado de las lentes

Las lentes se oscurecen en tres niveles gracias a un sistema electrocrómico, sin viseras de plástico que poner y quitar. En el nivel más oscuro, bloquean casi toda la luz del entorno, aunque no toda. La transparencia automática aclara los cristales cuando apartas la vista de la pantalla virtual. Sirve para echar un vistazo a la habitación, pero ni en su punto más claro permite leer bien un monitor.

Modo 3D: mejor no contar con él

Las gafas prometen convertir en 3D cualquier contenido, desde juegos hasta vídeos. En la práctica, el efecto apenas se percibe y en algunos casos directamente no funciona. Además, obliga a bajar a 60 Hz. Es un extra que no justifica ni un euro del precio.

Experiencia de juego: dónde brillan y dónde no

En un escritorio con un buen monitor delante, unas gafas de 1080p lo tienen difícil. Las ASUS ROG XREAL R1 no ganan esa pelea en todos los géneros. Todo depende de a qué juegues y de cómo lo hagas.

Shooters competitivos: mejor con monitor

En un shooter se nota un ligero retraso entre el movimiento del ratón y la imagen. Es poco, pero basta para fallar un disparo que con monitor habrías acertado. Para el juego competitivo, quedan descartadas. Además, estirar 1080p a una pantalla tan grande resta detalle para localizar enemigos lejanos.

Eso no quita que las escenas grandes impresionen. Explosiones, vehículos y destrucción a 171 pulgadas envuelven como pocas pantallas pueden. El espectáculo está ahí, pero apuntar sigue siendo cosa del monitor.

Carreras, aventuras y juego con mando

La experiencia cambia por completo con juegos de conducción, aventuras en tercera persona o títulos pensados para mando. Ahí no hace falta precisión milimétrica, y la pantalla gigante se convierte en la gran baza. Recostado en el sofá, con el mando en la mano, se entiende de verdad lo que propone este producto.

Seguimiento y anclaje de la pantalla

La herencia de XREAL se nota en el seguimiento. En modo seguimiento, la pantalla acompaña a la cabeza con suavidad. Si la anclas, se queda fija en su sitio y reaparece igual al volver la mirada, sin desplazarse ni inclinarse.

Sonido: mejor de lo esperado

Los altavoces abiertos, dos por patilla y firmados por Bose, suenan con potencia y sin distorsión. Sorprenden para su tamaño, con graves dignos a volumen medio y alto. Los micrófonos cumplen en partidas online. Al ser abiertos, eso sí, quien esté cerca también oirá tu partida.

Comodidad en sesiones largas

La primera hora pasa sin problemas. A partir de ahí, el peso concentrado en el frontal empieza a notarse en la nariz. El marco superior también se calienta, y la frente lo acusa en partidas largas. No es motivo para descartarlas, pero conviene hacer pausas.

Conclusión: ¿merecen la pena las ASUS ROG XREAL R1?

Las ASUS ROG XREAL R1 quedan muy por encima de lo que ASUS había hecho antes en gafas AR. Los paneles Micro-OLED cumplen, el seguimiento es preciso y el menú está a la altura de un monitor ROG. Como producto, cumplen casi todo lo que prometen. El problema es que su cifra estrella, los 240 Hz, es justo lo que peor funciona.

Lo que hacen bien

A 120 Hz, la imagen es limpia, el anclaje de la pantalla no se mueve y el sonido sorprende para su tamaño. El dock incluido abre la puerta al PC de sobremesa y a las consolas, y el menú ofrece un control que pocas gafas igualan. El marco para lentes graduadas es un detalle que mucha gente agradecerá.

Lo que falla

Los 240 Hz cuestan nitidez y cansan la vista. El modo 3D apenas se percibe, y la pestaña de pantalla espacial de la aplicación sigue en inglés. En shooters competitivos, el ligero retraso las deja fuera de juego. Falta además un segundo cable USB-C, y el marco superior se calienta en sesiones largas. Ninguno de estos fallos es grave por separado, pero todos pesan a este precio.

Para quién son

A 849,99 €, no compiten con un monitor gaming, que cuesta menos y rinde mejor en el escritorio. Encajan con quien juega con mando, en géneros donde la inmersión importa más que la precisión. Sobre el papel, brillan todavía más con un portátil o una consola portátil. Ahí, un solo cable convierte una pantalla pequeña en una de 171 pulgadas.

Veredicto

Son unas gafas muy bien resueltas, lastradas por un precio difícil de defender. Para jugar shooters en el escritorio, un monitor sigue siendo mejor compra. Si lo tuyo es jugar tumbado en el sofá o de viaje, en cambio, pocas pantallas ofrecen tanto en tan poco espacio.

FAQ

¿Qué son las ASUS ROG XREAL R1?

Son unas gafas de realidad aumentada para jugar, desarrolladas por ASUS junto a XREAL. Usan dos paneles Micro-OLED de Sony a 1080p por ojo y generan una pantalla virtual equivalente a 171 pulgadas a cuatro metros.

¿Funcionan con cualquier PC o consola?

Se conectan directamente a cualquier USB-C que saque vídeo por DisplayPort, algo habitual en portátiles, consolas portátiles y muchos móviles. Para el resto está el dock incluido, con dos entradas HDMI 2.0 y un DisplayPort 1.4.

¿Los 240 Hz son reales?

No del todo. El panel trabaja a 120 Hz nativos, y los 240 Hz llegan al activar Frame Rate Boost, que duplica la cifra por software. A cambio, la imagen pierde nitidez y los bordes vibran ligeramente.

¿Sirven para jugar a shooters competitivos?

No. Se nota un ligero retraso entre el movimiento del ratón y la imagen, suficiente para fallar disparos. Donde rinden de verdad es en juegos de conducción, aventuras en tercera persona y títulos pensados para mando.

¿Puedo usarlas si llevo gafas graduadas?

Sí. La caja incluye un marco para lentes graduadas que se engancha bajo el puente nasal. Trae unas lentes de muestra que sirven de plantilla para que tu óptica te haga las tuyas.

¿Qué versión de distancia interpupilar debo elegir?

Hay dos variantes físicas: la estrecha, de 57 a 66 mm, y la ancha, de 66 a 75 mm. Ambas admiten un ajuste fino por software. Si no conoces tu medida, cualquier óptica te la toma en un minuto.

¿Son cómodas en sesiones largas?

La primera hora pasa sin problemas. A partir de ahí, los 91 gramos concentrados en el frontal se notan en la nariz, y el marco superior se calienta. Conviene hacer pausas en partidas largas.

¿Merecen la pena por 849,99 euros?

Solo si juegas con mando desde el sofá o de viaje, con un portátil o una consola portátil. Para jugar en el escritorio, sobre todo a shooters, un monitor gaming rinde mejor y cuesta menos.

8.0 Recomendado
 

Las ASUS ROG XREAL R1 convierten cualquier PC o consola en una pantalla virtual de 171 pulgadas con paneles Micro-OLED de Sony. A 120 Hz, la imagen es limpia, el seguimiento no falla y el sonido sorprende para su tamaño. El dock incluido y el marco para lentes graduadas suman puntos. A cambio, los 240 Hz cuestan nitidez, el modo 3D apenas se percibe y el ligero retraso las descarta para shooters competitivos. Por 849,99 euros no sustituyen a un monitor. Donde brillan es jugando con mando desde el sofá o de viaje, con un portátil o una consola portátil.

Pros
  1. Pantalla virtual de 171 pulgadas
  2. Micro-OLED limpio a 120 Hz
  3. Anclaje de pantalla muy estable
  4. Sonido Bose potente y claro
  5. Dock incluido para PC y consolas
  6. Marco para lentes graduadas incluido
Cons
  1. Precio alto frente a un monitor
  2. 240 Hz con pérdida de nitidez
  3. Retraso que descarta los shooters
  4. Modo 3D apenas perceptible
  5. Falta un segundo cable USB-C
  6. Marco superior caliente en sesiones largas
  • Diseño y construcción 8.8
  • Calidad de imagen 8.6
  • Experiencia de juego 7.8
  • Comodidad 7.5
  • Conectividad y dock 8.5
  • Software y menú 8.3
  • Sonido 8.4
  • Precio 6.2
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