El ASUS TUF Gaming VG27UQEL5A no elige entre nitidez y velocidad: hace las dos cosas por turnos. Son 27 pulgadas de panel Fast IPS que trabajan a 4K y 80 Hz. Con pulsar una tecla bajan a Full HD y se disparan hasta 310 Hz. Ese techo de 80 Hz en 4K es la cifra que va a decidir si este monitor te sirve.

ASUS TUF Gaming VG27UQEL5A: caracteristicas principales
PanelFast IPS de 27 pulgadas, formato 16:9Retroiluminacion LED, acabado antirreflejos, angulos de 178°/178°
Resolucion3840 x 2160 (4K UHD)Area visible de 596,736 x 335,664 mm, pixel pitch de 0,155 mm
Modo dual4K a 80 HzFull HD a 310 HzCambio por tecla rapida, con reescalado Smart Pixel en el modo veloz
Tiempo de respuesta1 ms GTG0,3 ms en el minimo declarado por el fabricante
Brillo y contraste400 cd/m² tipico, contraste 1000:1100.000.000:1 maximo en HDR
Color120% sRGB, 16,7 millones de coloresCuatro modos de temperatura de color en el menu
HDRHDR10DisplayHDR 400
SincronizacionG-SYNC CompatibleAMD FreeSyncAdaptive-SyncELMB y ELMB Sync para reducir el desenfoque de movimiento
Conectividad1x DisplayPort 1.4 (HBR2), 2x HDMI 2.0, salida de auricularesHDCP 2.2 y control por software con DisplayWidget Center
AudioAltavoces estereo de 2 W
ErgonomiaAltura de 0 a 125 mm, inclinacion +23°/-5°, giro ±15°, pivote ±90°Rosca superior en la peana para camara, microfono o luz
MontajeVESA 100 x 100 mmRanura de seguridad Kensington
Dimensiones y peso61,5 x 54,7 x 21,4 cm con peana, 6,5 kg61,5 x 36,9 x 6,0 cm y 4,3 kg sin peana
ConsumoMenos de 65 W en funcionamientoMenos de 0,5 W en ahorro de energia y 0,3 W apagado
Precio249 euros

Embalaje y accesorios

La caja mide 73 x 44,6 x 22,4 centímetros y pesa 8,3 kilos con todo dentro. Es voluminosa para un 27 pulgadas. Ya montado, el monitor se queda en 6,5 kilos, así que casi dos kilos son puro cartón y protección. Reserva sitio en el suelo para desembalarlo con calma.

Dentro viaja lo justo y nada más: cable de alimentación, cable DisplayPort, guía rápida y tarjeta de garantía. No hay cable HDMI, y eso escuece en un monitor con dos entradas HDMI. Si lo tuyo es la consola o el portátil, cuenta con rascarte el bolsillo por un cable que debería venir de serie. A cambio, el DisplayPort incluido es justo el que necesitas para sacarle el modo dual desde el PC.

Diseño y construcción

El aspecto no busca llamar la atención. Negro mate, biseles finos en tres lados y un marco inferior más ancho con el logotipo. La trasera recupera las líneas angulares y el patrón geométrico de la familia, con el emblema TUF en el brazo. Es un diseño industrial contenido, más de oficina con juego que de escaparate gamer.

La peana esconde dos detalles que se agradecen a diario. Arriba lleva una rosca para montar cámara, micrófono o una luz LED. Por detrás, una tapa recoge el cable sobrante y lo saca de la vista. Ninguna de las dos cosas es habitual a este precio.

Ergonomía: aquí no hay recortes

El recorrido de altura llega a 125 milímetros. Se inclina entre 23 grados hacia atrás y 5 hacia delante, gira 15 grados a cada lado y pivota 90 en ambos sentidos. Puedes ponerlo en vertical, que es justo lo que pide un 4K si programas o revisas documentos largos. Ese abanico completo escasea en el segmento de los 249 euros.

El anclaje es VESA de 100 x 100 milímetros, sin adaptadores raros ni formatos propietarios. Sin peana el panel baja a 4,3 kilos, así que casi cualquier brazo de escritorio lo mueve sin sufrir. Incluye ranura Kensington. Aquí ASUS ha hecho los deberes con el estándar de toda la vida.

Controles: joystick, cuatro botones y un centro de mando por software

La navegación recae en un joystick situado en la trasera, acompañado de cuatro botones físicos para las funciones de acceso rápido. Manejar el menú con joystick cambia por completo la experiencia frente a los cuatro botones a ciegas de siempre. El menú reparte los ajustes en categorías claras: imagen, color, conectividad y opciones de juego.

Cinco controles para un monitor de 249 euros son más de los que suele haber. La ventaja no es el número, sino que los atajos vivan fuera del menú. Ajustar la mira o cambiar de perfil sin abrir el árbol de opciones ahorra segundos que en partida se notan.

Hay un atajo que aquí importa más que en ningún otro monitor. El cambio entre 4K a 80 hercios y Full HD a 310 se hace con una tecla, sin bucear por submenús. Ese acceso directo convierte el modo dual en algo que usarás de verdad y no en una curiosidad de la ficha.

Para quien odie agacharse a tantear la trasera, existe DisplayWidget Center. Es una aplicación de escritorio que replica los ajustes del monitor y los deja al alcance del ratón. En la práctica evita mucha gimnasia de brazo. A cambio, obliga a instalar software del fabricante.

Conexiones del ASUS TUF Gaming VG27UQEL5A: aquí está el techo

El panel de puertos es escueto: un DisplayPort 1.4 y dos HDMI 2.0, más salida de auriculares de 3,5 milímetros. Hay compatibilidad HDCP 2.2 para contenido protegido. No encontrarás USB-C, ni concentrador USB, ni HDMI 2.1. Para un monitor de 249 euros es una carta previsible, pero conviene mirarla con lupa.

El DisplayPort trabaja en modo HBR2, no en el ancho de banda completo del estándar. Eso limita los datos que caben por el cable. Aquí está la explicación de por qué un panel 4K de la gama TUF se queda en 80 hercios y no en las cifras que gastan sus hermanos. El tope de 80 Hz no es un capricho de ASUS: es lo que da de sí la conexión.

Consolas: la limitación que debes conocer antes de comprar

Con HDMI 2.0 en ambas entradas, una PS5 o una Xbox Series X se quedan en 4K a 60 hercios. Los modos de 120 imágenes por segundo de consola quedan fuera. Si comprabas este monitor pensando en exprimir tu consola, este es el punto donde debes parar. El panel tampoco pasaría de 80, así que la limitación es doble y no la salva ningún cable.

Para PC la historia cambia. Conectas por DisplayPort, activas el modo dual y accedes tanto al 4K como a los 310 hercios. Es un monitor pensado para torre, no para salón. Con dos HDMI libres puedes dejar enchufada una consola para lo casual y un portátil, sin andar cambiando cables.

Ojo con un detalle práctico: el cable HDMI no viene en la caja. Si tu plan pasa por consola, súmalo al presupuesto desde el primer día.

El panel del ASUS TUF Gaming VG27UQEL5A sobre el papel

Hablamos de un Fast IPS de 27 pulgadas con resolución 3840 x 2160. La superficie útil mide 596,736 x 335,664 milímetros y el punto de píxel se queda en 0,155. Eso da una densidad muy alta para el tamaño. El texto se ve afilado y cabe muchísima información en pantalla a la vez. Toca escalar Windows para trabajar cómodo, y el 150 por ciento suele ser el punto dulce.

Los ángulos de visión son los típicos del IPS, 178 grados en horizontal y vertical. El acabado es antirreflejos, lo que en la calle se llama mate. La capa mate corta reflejos, y a cambio suele restar algo de pureza en los blancos. Eso lo confirmarán las pruebas, no la ficha.

Brillo, contraste y color declarados

El fabricante declara 400 nits brillo típico y un contraste de 1000:1. También un contraste dinámico de 100.000.000:1 en HDR, cifra de folleto que no significa nada en uso real. La cobertura anunciada es del 120 por ciento del espacio sRGB, con 16,7 millones de colores. Ese dato de 16,7 millones apunta a ocho bits, no a diez, y en degradados puede notarse.

El HDR es donde la ficha se contradice consigo misma. Por un lado declara solo HDR10; por otro, lista la certificación DisplayHDR 400. Con 400 nits de brillo típico no hay margen para que el HDR haga nada.

Respuesta y modo dual

La respuesta declarada es de 1 milisegundo GTG, con un mínimo de 0,3 que sale en condiciones muy concretas. El panel es nativo en las dos resoluciones: 4K a 80 hercios y Full HD a 310. No hay recorte de imagen ni bandas negras al bajar de resolución, cambia el panel entero de modo.

Acompañan tres tecnologías de movimiento. Trace Free gestiona el overdrive por niveles. ELMB inserta negro para limpiar el barrido. ELMB Sync permite que ese ELMB conviva con la tasa variable, algo que en muchos monitores obliga a elegir. Al bajar a Full HD entra además Smart Pixel, un reescalado que intenta compensar la pérdida de nitidez. Está declarado como flicker-free y con certificación TÜV de luz azul baja.

Cobertura de color del ASUS TUF Gaming VG27UQEL5A: mejor de lo que promete

El fabricante dice que el panel llega al 120 por ciento del espacio sRGB. Nuestro medidor dice otra cosa: 136,5 por ciento. Le sobra colorido respecto a lo que promete la caja. Que una marca se quede corta al describir su propio producto no pasa todos los días.

Ahora lo que de verdad se ve en pantalla. El monitor reproduce el 99,8 por ciento de los colores del sRGB, que es la paleta de internet y del escritorio de toda la vida. Sube al 93,3 por ciento en P3, la paleta del cine y de los juegos modernos. Ese dato es el que sorprende en un monitor de 249 euros.

Dos cifras que suenan igual y no lo son

Una mide cuánto color abarca el panel en total. Otra mide cuántos colores de una paleta concreta es capaz de mostrar. Es como una manta: puede sobrarte tela por los pies y dejarte los hombros al aire.

Con Adobe RGB, la paleta de la fotografía profesional, pasa exactamente eso. Abarca el 94 por ciento en total, pero solo reproduce el 80,7 por ciento de sus colores. Si editas fotos para imprenta, este no es tu monitor. Para jugar, ver series y trabajar con color normal, va sobrado.

Uniformidad del panel

Ninguna pantalla ilumina igual toda su superficie. Para comprobarlo dividimos el panel en 25 cuadrados y medimos uno por uno, comparando cada zona con el centro. Aquí el resultado es bueno, con una pega concreta.

El centro es la parte que más luce, como casi siempre. La zona más floja es la esquina de arriba a la izquierda: da un 86,5 por ciento de la luz del centro. El resto de la pantalla se queda entre el 90 y el 98 por ciento, diferencias que el ojo no capta.

Hay un patrón fácil de resumir. El lado izquierdo pierde un poco de fuerza y el derecho se mantiene firme. Ninguna zona se apaga de golpe ni aparecen manchas sueltas. Y eso importa: una pérdida gradual pasa desapercibida, una mancha aislada te persigue todo el día.

El tono tampoco es exacto en toda la superficie. Entre la zona más cálida y la más fría hay una diferencia pequeña, con la mitad de abajo tirando algo más al azul. En la práctica: pon dos ventanas una al lado de otra y no verás que cambien de color.

Podemos ponerle número a esa diferencia de tono. Se mide con un valor llamado delta E, y por debajo de tres el ojo humano no aprecia el cambio. Nuestro panel da una media de 2,79, con trece de las 25 zonas por debajo de ese umbral.

Tiempo de respuesta del ASUS TUF Gaming VG27UQEL5A

Aquí no miramos la pantalla y opinamos. Pegamos un sensor al panel, le pedimos que cambie de color miles de veces y medimos cuánto tarda cada cambio. Doce configuraciones distintas, treinta transiciones en cada una.

Por qué no usamos el test del OVNI

Seguro que has visto esa web con una nave espacial que cruza la pantalla. Sirve para hacerse una idea, pero tiene un problema: lo que ves ahí depende de tus ojos, no del monitor.

Cada persona percibe el movimiento de forma distinta. Y una foto de esa nave depende de la cámara, del tiempo de exposición y de la suerte que tengas al disparar. Dos personas fotografían el mismo monitor y publican resultados que no se parecen.

El sensor no opina. Mide en milésimas de segundo y devuelve el mismo número siempre. Por eso nuestras cifras se pueden comparar con las de cualquier otro monitor medido igual. La nave sirve para ilustrar; el sensor, para decidir.

Qué significan estos números

Un monitor de 80 hercios refresca la imagen cada 12,5 milésimas de segundo. Si el panel tarda más que eso en cambiar de color, llega tarde y verás una estela detrás de los objetos.

También medimos el exceso. Algunos monitores aceleran tanto el cambio que se pasan de frenada y dejan un halo claro, más feo que la estela original. Ese defecto se llama sobreimpulso y arruina más partidas que un panel lento.

Y el porcentaje de transiciones que caben dentro del refresco. Es el dato que dice si el panel aguanta el ritmo que promete la caja o se queda por detrás.

Tiempo de respuesta en 4K: el acelerador que no acelera

Este monitor tiene un ajuste llamado OD Variable, con seis posiciones. Sirve para dar un empujón eléctrico a los píxeles y que cambien de color antes. Medimos las seis, una por una. El resultado va a sorprenderte: aquí ese ajuste no sirve de nada.

Con el acelerador apagado, el panel tarda 15,14 milésimas de segundo de media y no comete ni un solo error. Subimos al nivel 3 y el tiempo baja a 15,3, prácticamente lo mismo, pero ya aparecen halos en una de cada diez transiciones.

A partir de ahí empeora. El nivel 4 sube a 17,1 milésimas. Y el nivel 5 se descontrola: 21,53 de media y errores en dos de cada tres cambios de color. El máximo empujón hace que el panel vaya más lento y más sucio.

La conclusión es tan clara como incómoda. En 4K, la mejor configuración es dejar el acelerador apagado. Cualquier otra cosa añade defectos sin ganar velocidad a cambio.

Hay un motivo. A 80 hercios la pantalla se refresca cada 12,5 milésimas, y el panel tarda algo más que eso. Va justo por detrás del ritmo, y el acelerador no le da para alcanzarlo.

Tiempo de respuesta a 310 hercios: mejor panel, pero no llega

Al bajar la resolución, el monitor se comporta como si fuera otro. Con el acelerador apagado tarda 13,53 milésimas, mejor que en 4K. Y aquí sí responde a los ajustes.

El nivel 4 es el ganador claro: 12,11 milésimas y ni un solo halo. Ese equilibrio entre velocidad y limpieza es el que recomendamos si juegas en este modo. El nivel 5 vuelve a estropearlo todo, con errores en la mitad de las transiciones.

Ahora el dato que importa. A 310 hercios, la pantalla se refresca cada 3,23 milésimas. El panel necesita 12,11 en su mejor configuración. Es casi cuatro veces más lento de lo que exige su propia frecuencia.

Míralo así: la pantalla pide una imagen nueva antes de que los píxeles hayan terminado de pintar la anterior. Solo un tercio de los cambios llega a tiempo. Los demás se quedan a medias y se solapan con el siguiente.

Los 310 hercios están en el cable, pero el panel no los sigue. Notarás mejora frente a 60 o 144, sí, pero no la nitidez que promete la cifra. Es una velocidad que el cristal líquido de este monitor no puede sostener.

HDR en el ASUS TUF Gaming VG27UQEL5A: gana luz, pierde todo lo demás

El monitor lleva la certificación DisplayHDR 400. Suena bien en la caja. Lo medimos con el sensor, encendiendo y apagando el HDR sin mover nada. Los números cuentan una historia con dos caras.

La buena primero. Con HDR activado, el brillo sube de 209 a 304 nits. Casi cien más, un 45 por ciento de aumento. El panel guarda luz que no entrega en modo normal, así que el modo hace algo real.

El problema está en los negros

Aquí se tuerce. El negro pasa de 0,14 a 0,36 nits. Se multiplica por más de dos.

Puede parecer un detalle menor, pero define la imagen entera. La diferencia entre lo más oscuro y lo más claro cae de 1.492 a uno hasta 844 a uno. El monitor pierde casi la mitad de su profundidad justo en el modo que debería mejorarla.

En una película nocturna verás gris donde debería haber negro. En un juego con cuevas o pasillos oscuros, lo mismo. La imagen se lava.

Y los blancos amarillean

El tercer dato remata el diagnóstico. El tono del blanco se desvía diez veces más que en modo normal. Eso no es una sutileza de laboratorio: es una dominante cálida que se ve a simple vista.

Enciendes el HDR y el escritorio cambia de color. Los blancos dejan de ser blancos.

Nuestra recomendación

Déjalo apagado. El HDR de este monitor sube el brillo a costa de arruinar el contraste y el color, y ese cambio no compensa.

No es culpa de ASUS en particular. El sello DisplayHDR 400 es el escalón más bajo de la norma y ningún panel de este precio tiene la tecnología necesaria para un HDR de verdad, que exige controlar la luz por zonas de la pantalla. Aquí la retroiluminación es única para todo el panel: si sube para los brillos, sube también para las sombras.

OSD

El menú del ASUS TUF Gaming VG27UQEL5A: completo y bien organizado

El monitor abre un menú de cinco secciones: juegos, imagen, color, selección de entrada y favoritos. La barra superior muestra siempre resolución, modo de imagen, entrada activa y estado del HDR. Sabes en qué configuración estás sin bucear por submenús.

La sección de juegos concentra lo importante: overclocking, mejora de velocidad de fotogramas, acelerador de píxeles, frecuencia variable, ajustes de reducción de desenfoque y GameVisual con nueve perfiles de imagen. También vive ahí Shadow Boost, que aclara las zonas oscuras.

Cuatro accesos directos que configuras tú

Aquí está el detalle que marca la diferencia. Un menú rápido con cuatro atajos personalizables, que asignas desde favoritos eligiendo entre modo uno, dos, tres y cuatro.

Puedes dejar a mano el overclocking, el acelerador de píxeles o el perfil de imagen, según lo que toques más. Y si prefieres un menú más corto, pones ninguno en las posiciones que no uses y desaparecen. Poca gente configura esto y es de lo más útil del monitor.

Un aviso práctico: un atajo aparece atenuado cuando no es compatible con el modo activo. No está roto, es que esa función no funciona ahí.

Navegación con joystick, y se nota

El control de cinco direcciones se mueve arriba y abajo para elegir opción, a los lados para cambiar de sección y se pulsa para confirmar. Es intuitivo desde el primer minuto.

Comparado con los cuatro botones a ciegas de tantos monitores, la diferencia es enorme. Aquí no hay que memorizar qué botón hace qué.

Control desde el escritorio

Existe DisplayWidget Center, una aplicación que replica los ajustes del monitor en el ordenador. El propio menú te la anuncia con un enlace.

Si eres de los que cambia de perfil a menudo, evita agacharse a tantear la trasera. A cambio, instalas software del fabricante.

Sigue pendiente comprobar si esa aplicación necesita conexión USB, algo que el monitor no ofrece. Si la requiere, este párrafo cambia de signo.

Conclusiones: para quién es el ASUS TUF Gaming VG27UQEL5A

Este monitor tiene una personalidad clara, aunque no sea la que promete la caja. Es una pantalla 4K muy competente que además juega, no un monitor gaming que además es 4K. Y esa distinción decide si te conviene.

Lo mejor que hace es el color. Cubre el 99,8 por ciento de sRGB y el 93,3 de pe tres, con un contraste medido de 1.492 a uno que supera lo declarado. Para un panel de 249 euros, eso está por encima de lo esperable.

En juego: bien, pero olvida la cifra grande

Los 310 Hz son la trampa de la ficha. El panel tarda 12,11 milésimas en cambiar de color, y a esa velocidad la pantalla pide imagen nueva cada 3,23. Solo un tercio de los cambios llega a tiempo.

Vas a notar mejora frente a lo 60 o 144 Hz, sí. Pero no compres esto pensando en competitivo serio, porque el panel no sostiene el ritmo. Y en 4K la cosa se estrecha más: el acelerador de píxeles no aporta nada, así que el mejor ajuste es dejarlo apagado.

Súmale que la reducción de desenfoque necesita más de 85 hercios. En 4K, este monitor no tiene ELMB. Ni una opción.

Para trabajar: aquí sí brilla

Cambia el marco y el monitor cambia de categoría. 4K en 27 pulgadas da una densidad de píxeles alta, con texto afilado y sitio para dos ventanas cómodas.

La ergonomía acompaña sin recortes: altura, giro, inclinación y vertical completo. Poner un 4K en vertical para revisar documentos o código es un lujo que pocos monitores de este precio permiten.

Para diseño y vídeo en sRGB o P3 va sobrado. Para fotografía de imprenta no, porque el 80,7 por ciento de Adobe RGB se queda corto.

Dos peros que debes conocer antes de pagar

El brillo. Medimos 208,94 nits al máximo frente a las 400 declaradas. Se queda a la mitad. Con luz de tarde en una habitación con ventana grande, lo vas a notar.

Las entradas. Con HDMI 2.0 y DisplayPort recortado, una consola se queda en 4K a 60 hercios. Si tu plan era conectar la PS5 y aprovechar sus modos rápidos, este no es tu monitor.

Cómo sacarle partido

Conéctalo por DisplayPort y trabaja en 4K a 80 Hz con el acelerador apagado. Ese es su terreno. Deja el HDR desactivado. Sube la luz, pero hunde el contraste y amarillea los blancos.

Reserva el modo de 310 hercios para partidas concretas donde la fluidez te importe más que el detalle. Ahí sí conviene subir el acelerador al nivel cuatro. Y si tu escritorio recibe sol directo, plantéate otra cosa o piensa en cortinas.

El veredicto

Cómpralo si trabajas en 4K y juegas en habitaciones con luz controlada o baja. Es un monitor equilibrado, con buen color, ergonomía completa y un precio que le sienta bien.

No lo compres si vives del competitivo, si tu prioridad es la consola o si tu sala está inundada de luz. Para esos casos hay opciones mejores por dinero parecido.

FAQ

Merece la pena el ASUS TUF Gaming VG27UQEL5A por 249 euros?

Si trabajas en cuatro kas y juegas por las tardes, si. Cubre el 99,8 por ciento de sRGB y el 93,3 de pe tres, con un contraste medido de 1.492 a uno que supera lo que declara el fabricante. La ergonomia es completa y el montaje VESA es estandar. Por ese dinero es un conjunto dificil de igualar.

Son reales los 310 Hz de este monitor?

Estan en la senal, pero el panel no los sigue. A esa frecuencia la pantalla pide imagen nueva cada 3,23 milesimas de segundo y el panel tarda 12,11 en su mejor ajuste. Solo un tercio de los cambios de color llega a tiempo. Notaras mejora frente a 60 o 144 Hz, aunque no la nitidez que sugiere la cifra.

Sirve para jugar en PS5 o Xbox Series X?

Solo hasta cuatro kas a 60 Hz. Las dos entradas HDMI son version 2.0, asi que los modos de 120 imagenes por segundo de consola quedan fuera. Si tu plan pasa por consola, este no es tu monitor. Ten en cuenta ademas que el cable HDMI no viene en la caja.

Que brillo real tiene el VG27UQEL5A?

Medimos 208,94 candelas con el brillo al maximo, frente a las 400 tipicas que declara ASUS. Se queda cerca de la mitad. Para escritorio y salon con luz controlada va sobrado, porque el uso normal pide unas 120 candelas. En una habitacion con sol directo se queda corto.

Conviene activar el HDR?

No. Sube el brillo de 209 a 304 candelas, pero el negro empeora y el contraste cae de 1.492 a uno hasta 844 a uno. Ademas los blancos amarillean de forma visible. La certificacion DisplayHDR 400 es el escalon mas bajo de la norma y aqui se nota. Dejalo apagado.

Que nivel de overdrive es el mejor?

Depende del modo. En cuatro kas a 80 Hz, el acelerador no aporta velocidad y solo anade halos, asi que lo mejor es dejarlo apagado. En Full HD a 310 Hz, el nivel 4 es el ganador claro: baja el tiempo de respuesta a 12,11 milesimas sin un solo defecto. El nivel 5 se descontrola en ambos modos.

Vale para edicion de fotografia profesional?

Para trabajo en sRGB y pe tres va sobrado, con casi cobertura total del primero y un 93,3 por ciento del segundo. Para imprenta no: la cobertura de Adobe RGB se queda en el 80,7 por ciento. Si tus entregas van a papel, necesitas otro panel.

78% Bueno

El ASUS TUF Gaming VG27UQEL5A es una pantalla 4K excelente que además juega, no al revés. El color sorprende: 99,8 por ciento de sRGB, 93,3 de pe tres y un contraste de 1.492 a uno que supera lo declarado. La ergonomía no tiene recortes.

Los 310 hercios son marketing. El panel tarda 12,11 milésimas y solo un tercio de los cambios llega a tiempo. El brillo se queda en 209 candelas frente a las 400 anunciadas, y las entradas HDMI 2.0 dejan la consola en 60 hercios.

 

Cómpralo para escritorio y juego casual. Para competitivo o consola, busca otra cosa.

Pros
  1. Cobertura de color por encima de lo declarado
  2. Contraste medido de 1.492 a uno
  3. Ergonomía completa sin recortes
  4. 4K nítido en 27 pulgadas
  5. Menú con joystick y atajos
  6. Precio muy competitivo
Cons
  1. Los 310 hercios no son reales
  2. Sin reducción de desenfoque en 4K
  3. HDR hunde contraste y color
  4. HDMI 2.0 limita las consolas
  5. Overdrive inútil a 80 hercios
  6. Cable HDMI ausente en caja
  • Calidad de imagen 78 %
  • Rendimiento en Juegos 62 %
  • Funciones y OSD 85 %
  • Diseño y Ergonomía 87 %
  • Calidad-Precio 80 %
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