PlayStation ha quedado en el centro de la discusión por una nueva DRM que, según los reportes iniciales, obligaría a conectarse a internet cada 30 días para seguir jugando a títulos digitales comprados después de marzo de 2026. La lectura más extendida fue la de un control más duro sobre las descargas. Pero un hallazgo en ResetERA apunta a que el sistema estaría ligado a la ventana de reembolso de 14 días de las compras digitales.
La pista cambia bastante el encaje de la medida. Si el límite de 30 días sirve como transición hasta que expira el reembolso, el impacto práctico no sería el mismo que un bloqueo permanente. Aun así, Sony no ha publicado una aclaración oficial, así que de momento hablamos de una interpretación basada en pruebas en consola.
El caso importa porque toca dos frentes sensibles: la gestión de licencias digitales y el margen real de uso offline. También revive una discusión que PlayStation ya tuvo en 2013, cuando la política DRM de Xbox One generó una reacción masiva y Sony la utilizó como contraste público.
La licencia de PlayStation 30 días cambia cuando vence el reembolso
El usuario andshrew, de ResetERA, investigó el comportamiento de las licencias en una PlayStation 4 modificada. Según su descripción, la consola instala un archivo de licencia para todo el contenido asociado a la cuenta, incluso si el juego no está instalado. Después, el uso queda condicionado por el estado de activación de la consola o por la conexión a PSN.
La novedad está en que las nuevas compras ya no recibirían de entrada una licencia indefinida. En su lugar, se emitiría una licencia de 30 días. En una de sus pruebas, compró un juego el 9 de abril, encendió la PS4 el 21 de abril y vio que se instalaba una licencia temporal. Tras instalar el juego el 25 de abril, la pantalla indicaba que solo quedaban 26 días de juego offline.
Media hora después, esa licencia pasó a ser indefinida. La diferencia, según el propio hallazgo, era que la ventana de reembolso ya había expirado. En una segunda compra, realizada el 27 de abril e instalada el mismo día, la licencia de 30 días seguía activa y todavía no aparecía la versión permanente.
La ventana de 14 días encaja con el patrón que vio ResetERA
Ese detalle deja una lectura bastante distinta de la que se difundió al principio. En vez de un bloqueo pensado para limitar de forma directa el acceso offline, la nueva DRM de PlayStation podría actuar como colchón mientras existe la posibilidad de devolución. El propio sistema ya manejaba licencias con caducidad en PS+ Extra y Premium durante 14 días, mientras que los juegos de PS+ Essential mantienen la licencia durante la suscripción.
La comparación es útil porque muestra que Sony ya trabaja con duraciones distintas según el tipo de contenido. Lo que cambia ahora sería el tratamiento de las compras nuevas, que pasarían de una licencia indefinida desde el primer momento a otra temporal, al menos hasta que se cierre el periodo de reembolso. Esa diferencia afecta sobre todo a quien compra digital y quiere conservar margen para jugar sin conexión desde el primer minuto.
Como vimos en el análisis de las licencias digitales en PlayStation, el punto clave no es solo la caducidad, sino cuándo deja de ser provisional. Si esta interpretación se confirma, la polémica bajaría de tono. Si no, Sony tendrá que aclarar pronto una medida que afecta directamente a la compra digital.
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