Encender el PC y sentir que algo no encaja. Aplicaciones que ya no están donde solían, un menú Inicio más grande, distinto, ajeno. Para muchos usuarios de Windows 11, esa ha sido la primera señal de que algo importante ha cambiado… aunque nadie les avisara. No es un fallo, ni una actualización corrupta. Es el nuevo menú Inicio tomando forma en silencio.
Un rediseño profundo que no todos esperaban
El nuevo menú Inicio de Windows 11 ya está llegando a los equipos a través de una actualización acumulativa identificada como KB5067036. El despliegue se está realizando por oleadas, lo que explica por qué algunos usuarios lo están viendo ahora pese a que su desarrollo comenzó meses atrás.
A nivel conceptual, el cambio es claro: el menú Inicio abandona su estructura compacta anterior y adopta un diseño más grande, escalable y dividido en tres secciones. La idea de fondo es simplificar el acceso a todo… aunque no todos estén de acuerdo con cómo se ha ejecutado.
La nueva estructura se reparte entre Aplicaciones fijadas, Recomendados y Todas las aplicaciones, esta última visible de forma permanente sin clics adicionales. Además, Windows ahora agrupa automáticamente las apps por categorías, como Productividad o Herramientas de desarrollo, en un movimiento que recuerda más a la organización de un móvil que a la de un PC clásico.
El menú, además, se adapta de forma automática a la resolución de la pantalla, creciendo en tamaño en monitores grandes. Lo curioso es que este comportamiento no se puede modificar manualmente: no hay control directo sobre su escala.
Lo que gana el usuario… y lo que pierde
En el uso diario, el nuevo menú Inicio es más legible y, en ciertos escenarios, más rápido. Ver todas las aplicaciones de un vistazo, sin saltos ni submenús, tiene ventajas claras. También es posible cambiar la vista de categorías por una lista alfabética en formato cuadrícula, algo más tradicional.
Por si fuera poco, la sección de Recomendados puede desactivarse por completo, una concesión importante para quienes no quieren ver archivos recientes ni sugerencias del sistema. Sin embargo, esa misma sección puede mostrar apps promocionadas de la Microsoft Store, un detalle que sigue generando fricción entre los usuarios más avanzados.
En cambio, lo que más críticas está despertando es la falta de personalización profunda. No se puede fijar el tamaño del menú, ni redefinir completamente su comportamiento. El sistema decide por el usuario, y eso, en Windows, nunca ha sido una decisión popular.
No sorprende que herramientas de terceros estén viviendo un nuevo auge. Soluciones como Start11 o utilidades incluidas en PowerToys vuelven a cobrar protagonismo para quienes buscan recuperar el control perdido.
Una decisión estratégica con consecuencias
Desde dentro de la industria, el movimiento tiene sentido. Microsoft lleva tiempo empujando Windows hacia una experiencia más coherente entre dispositivos, incluso a costa de romper hábitos históricos. El problema es que el menú Inicio no es un elemento cualquiera: es el punto de entrada a todo el sistema.
El nuevo diseño es objetivamente más moderno y más flexible en algunos aspectos, pero también más rígido donde más importa a los usuarios veteranos. Y cuando un cambio llega sin aviso claro, la reacción suele ser inmediata.
El menú Inicio siempre ha sido el termómetro emocional de Windows. Cada rediseño deja claro quién manda… y quién tiene que adaptarse. Esta vez, el sistema no se ha roto: simplemente ha decidido crecer sin pedir permiso.
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FAQ – Windows 11 menú inicio
No. El nuevo diseño llega mediante la actualización KB5067036 y se está desplegando por fases.
De forma nativa, no. Solo es posible mediante herramientas de terceros.
No manualmente. El sistema ajusta el tamaño según la resolución de pantalla.
No. Puede desactivarse desde la configuración de Windows 11.
Está llegando tanto a 24H2 como a 25H2, pero no todos los equipos lo reciben al mismo tiempo.





