A veces, una simple línea en una base de datos dice más que cualquier teaser oficial. No hay escenario, ni aplausos, ni promesas grandilocuentes. Solo números. Y, aun así, basta para encender el debate. El Samsung Galaxy S26 acaba de dejar su primera huella pública en Geekbench, y lo ha hecho con un mensaje difícil de ignorar: el Exynos 2600 vuelve a la conversación global.
El regreso del Exynos al primer plano
La aparición del Samsung Galaxy S26 en Geekbench marca un punto de inflexión para Samsung. No es un prototipo genérico ni un banco de pruebas aislado. Es un dispositivo real, identificado como SM-S942B, equipado con el nuevo Exynos 2600 y una GPU Xclipse 960 que apunta alto.
La arquitectura del chip ya deja entrever ambición: una CPU de 10 núcleos con diseño tri-cluster, repartidos en seis núcleos a 2,76 GHz, tres a 3,26 GHz y un núcleo principal que escala hasta 3,80 GHz. No es solo potencia bruta; es una declaración técnica. Samsung quiere demostrar que su apuesta por el nodo de 2 nm no es experimental, sino competitiva.
Y eso importa. Porque durante generaciones anteriores, Exynos fue sinónimo de debate, comparaciones incómodas y mercados divididos. Esta vez, el contexto es distinto.

Gráficos que ya juegan en la liga alta
Lo más llamativo del registro no es la CPU —todavía sin cifras públicas—, sino el rendimiento gráfico. Bajo la API Vulkan, el Galaxy S26 con Exynos 2600 ha registrado entre 19.825 y 24.726 puntos. Es un rango amplio, sí, pero con un techo que roza cifras reservadas hasta ahora a los mejores chips del mercado.
Lo interesante aquí es la referencia directa: esos números se acercan peligrosamente a los obtenidos por el Snapdragon 8 Elite Gen 5, tradicionalmente el estándar de oro en Android de gama alta. No hablamos de una victoria clara, pero sí de un empate técnico que cambia la narrativa.
En la práctica, esto se traduce en juegos más estables, trazado de rayos más consistente y margen para experiencias gráficas avanzadas sin comprometer eficiencia. Para el usuario, significa menos concesiones según el mercado en el que compre su móvil.
Samsung mantendrá, eso sí, su estrategia híbrida: Exynos para regiones como Europa, Corea e India, mientras que el Galaxy S26 Ultra seguirá apostando exclusivamente por Snapdragon. Una decisión pragmática, pero ahora mucho menos polémica.
Un lanzamiento que ya se intuye en el calendario
Con este movimiento, el calendario empieza a tomar forma. Todo apunta a una presentación el 25 de febrero de 2026 en San Francisco, con las primeras ventas previstas para el 11 de marzo. No hay confirmación oficial, pero el patrón es reconocible.
Queda la gran incógnita: el rendimiento final de la CPU. Los test internos hablan de cifras “a la par” con Snapdragon, lo que, de confirmarse, supondría el mayor salto de credibilidad para Exynos en años. Y eso, en un mercado cada vez más sensible a la eficiencia y la IA en local, puede marcar diferencias reales.
Al final, Geekbench vuelve a hacer de oráculo silencioso. Sin renders ni slogans, solo números que susurran el futuro. Y esta vez, esos números dicen algo claro: Exynos ya no quiere convencer; quiere competir. Como en una buena partida igualada, la victoria no se decide en el primer minuto… pero el respawn ya no es cuesta arriba.
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FAQ – Rendimiento del Exynos 2600 en el Galaxy S26 en Geekbench
Que Samsung ya prueba el Exynos 2600 en un dispositivo real, no en prototipos aislados.
Entre 19.825 y 24.726 puntos en Vulkan, muy cerca del Snapdragon 8 Elite Gen 5.
Sí, todo apunta a que los modelos europeos del Galaxy S26 usarán Exynos.
El Galaxy S26 Ultra seguirá siendo exclusivo de Snapdragon.
Se espera una presentación el 25 de febrero de 2026 y lanzamiento en marzo.



