La advertencia no llega envuelta en dramatismo, sino en datos. Fríos, incómodos y difíciles de ignorar. Mientras Apple parchea nuevas brechas explotadas por spyware profesional, una realidad incómoda empieza a dibujarse: millones de iPhone siguen desprotegidos, no por falta de tecnología, sino por una decisión tan cotidiana como no pulsar “Actualizar”.

El problema no es menor. Y esta vez, tampoco parece temporal.

Apple vuelve a cerrar la puerta… pero muchos usuarios siguen fuera

Apple ha confirmado que dos vulnerabilidades críticas han sido explotadas de forma activa contra iPhone mediante spyware mercenario, un tipo de ataque reservado hasta hace poco a objetivos muy concretos. La compañía reaccionó con rapidez y lanzó parches de emergencia antes de las fiestas. El mensaje era claro: el riesgo era real.

Tres semanas después, el escenario es otro. Las cifras de adopción muestran que una parte muy relevante del parque activo de iPhone no puede aplicar esas correcciones, salvo que dé el salto completo a iOS 26. Y ahí empieza el verdadero problema.

Según distintos análisis de mercado, cerca del 50 % de los iPhone compatibles sigue anclado en iOS 18, una cifra inusualmente alta para el ecosistema de Apple. La consecuencia es directa: esos dispositivos no reciben los parches que mitigan los ataques ya conocidos.

Lo llamativo no es solo el retraso. Es que, esta vez, Apple ha optado por no ofrecer una actualización de seguridad paralela para versiones anteriores, salvo en modelos que no pueden ejecutar iOS 26. En la práctica, actualizar el sistema completo se ha convertido en la única vía de protección real.

Cuando la resistencia al cambio se convierte en riesgo

En otras ocasiones, el rechazo inicial a una nueva versión de iOS se explicaba por bugs, cambios visuales o simples preferencias personales. Esta vez, el impacto es distinto. No actualizar ya no es una cuestión de gusto, sino de superficie de ataque.

Expertos en ciberseguridad lo resumen sin rodeos: no existe ningún ajuste, comportamiento o app que reduzca de forma significativa el riesgo. Una vez los parches son públicos, los atacantes saben exactamente dónde mirar.

Lo interesante aquí es que el freno no parece técnico. iOS 26 no ha sido recibido con entusiasmo unánime, especialmente por cambios de interfaz que han generado fricción en usuarios veteranos. Elementos más pequeños, jerarquías visuales menos claras y una sensación general de “demasiado cambio” han pesado más de lo habitual.

En cambio, el contexto ha cambiado. A diferencia de Android, donde la fragmentación es estructural, todos los iPhone compatibles reciben las nuevas versiones el mismo día. No hay excusa de espera. Solo decisión.

Los números más conservadores hablan de decenas de millones de iPhone expuestos. Los más optimistas, de cientos de millones aún vulnerables durante semanas o meses.

Apple ha construido su reputación sobre una promesa simple: seguridad por defecto. Pero incluso el mejor escudo falla si se queda en la caja. Esta vez, el enemigo no es un hacker invisible, sino un botón que muchos han decidido no pulsar. Y en seguridad, aplazar casi siempre significa perder.

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FAQ – Ataques al iPhone

¿Qué tipo de ataques ha confirmado Apple?

Ataques mediante spyware mercenario, capaces de explotar vulnerabilidades críticas del sistema sin interacción del usuario.

¿A qué iPhone afecta este problema?

A todos los modelos compatibles con iOS 26 que sigan funcionando en versiones anteriores como iOS 18.

¿Hay una actualización de seguridad sin cambiar de iOS?

No. Apple no ofrece parches para iOS 18 en dispositivos que pueden ejecutar iOS 26.

¿Actualizar elimina por completo el riesgo?

Reduce de forma drástica la exposición conocida, pero la seguridad absoluta no existe. Es la única defensa efectiva disponible ahora.

¿Por qué tantos usuarios no han actualizado todavía?

Principalmente por rechazo a cambios de interfaz y usabilidad, no por problemas técnicos graves.